Que el calendario tenístico lleva años sobrecargado en cada una de sus giras es una realidad que ya no sorprende, pese a que después de tanto tiempo nadie haya encontrado una solución. Eso sí, pese a la dificultad de hacer frente a cada concurso, todavía hay jugadoras que apuestan por ese esfuerzo extra que al final siempre merece la pena. En esta ocasión, Barbora Krejcikova es la única tenista que puede presumir de disputar la semana que viene las Billie Jean King Finals y, la semana siguiente, las WTA Finals de Guadalajara. Según la checa, no era una combinación imposible.
“Ser la jugadora mejor clasificada en estar aquí es my especial, tener un ranking como éste significa que he tenido un año maravilloso y que puedo ser la líder del equipo”, confiesa en una entrevista elaborada para la página web de las BJKC Finals. “Será la primera vez que tenga este honor, así que supongo que partiré siempre como la favorita. En nuestro grupo hay otras chicas con más experiencia en esta competición, así que no siento la presión, solo quiero disfrutar de tener enfrente a la afición checa y saborear lo bonito que es jugar en casa”, valora la tenista de 25 años antes de abordar sus dos últimos retos del curso.
Un curso inolvidable para Barbora, empezando por su doblete en Roland Garros, siguiendo por su oro olímpico en dobles y cerrando con su ascenso al top5 mundial. En su mente, nunca estuve el dejar plantado a su país en estas finales, quién sabe si por el hecho de jugar en casa o por los hilos que le unen a un lugar como el O2 Arena. “Estuve aquí en 2012, en este mismo estadio, cuando las chicas jugaron aquella final contra Serbia. Recuerdo que estaba sentada en las gradas, al lado de la cancha, mirándolas todo el rato. Tengo muchos recuerdos de aquel día, desde entonces siempre he soñado con llegar hasta aquí y ser parte del equipo”, rememora la actual #4 mundial.
La República Checa, campeona en 11 ocasiones del torneo, levantó el título por última vez en 2018, estando ya Barbora dentro del equipo. Eso sí, en aquella ocasión se quedó sin debutar. “Fue increíble estar ahí en 2018, el ambiente fue espectacular, las gradas estaban abarrotadas de gente gritando y aplaudiendo sin parar, haciendo la ola todo el rato. Fue una experiencia fantástica, estaba sentada en el banco y observaba sin pestañear lo que pasaba. En ese momento, lo único en lo que pensaba era en estar en la cancha y experimentar ese mismo ambiente conmigo en pista. Esperemos que al final de la próxima semana podamos estar en la final y lo experimenté en mi propia piel”, sueña en alto la Brno.
Sin Pliskova ni Kvitova
Como sucede en la mayoría de los equipos, tampoco las checas se han librado de tener bajas importantes. No estará Pliskova, que ha preferido centrarse en las WTA Finals, y tampoco estará Kvitova, quien decidió cerrar la persiana de 2021 hace semanas. Junto a Krejcikova estarán Siniakova, Vondrouosva, Martincova y Hradecka, un grupo cargado de campeonas/finalistas de Grand Slam y también medallas olímpicas. La Alemania de Kerber y la Suiza de Bencic formarán parte de un Grupo D que es pura dinamita, aunque la ocasión es tan especial que a Barbora le pese mas la ilusión que cualquier otro factor.
“Cuando rescato todos aquellos recuerdos de 2012 me emociono, es impresionante abrir los ojos ahora y verme aquí liderando al equipo actualmente. Para mí esto es súper especial y me siento muy honrada de representar a la República Checa de esta manera. Tengo muchas ganas de competir con este equipo y de jugar en casa, será muy divertido disputar esta competición delante de nuestra gente”, concluye.

