Norrie quiere ser grande

El británico tumba en dos sets a Dimitrov y disputaré en Indian Wells su sexta final del año, la primera de su carrera en un torneo de Masters 1000.

Cameron Norrie avanza hasta la final en Indian Wells. Fuente: Getty
Cameron Norrie avanza hasta la final en Indian Wells. Fuente: Getty

Estoril, Lyon, Queen’s, Los Cabos, San Diego y ahora Indian Wells. No es una ruta para una futura de miel, sino las paradas del calendario 2021 en las que Cameron Norrie llegó hasta la final. La última, en uno de los Masters 1000 más prestigiosos del circuito, ese al que llaman ‘El Quinto Grand Slam’. Una nueva jornada de madurez del tenista de Reino Unido que demostró estar ya preparado para comer en la mesa de los mejores. Su triunfo sobre Grigor Dimitrov (6-2, 6-4) le empuja hacia una nueva altura en el circuito, a la espera de saber si mañana luchará por el título ante Fritz o Basilashvili.

De los cuatro jugadores presentes en este torneo de Indian Wells tan extraño, había uno que por historía destacaba sobre el resto. Ese era el búlgaro, por el simple hecho de ser el único que ha tocado el top10 y el único que ha ganado un torneo de esta categoría. Pero claro, quizá no estaba la dinámica esta semana como para apostar por lo más lógico, no en la semana donde se ha roto un registro histórico. Primera vez en la Era Open que ningún top25 alcanza las semifinales de un Masters 1000. Por encima de aquellos que se volvieron a emocionar estos días con el de Haskovo, había una realidad más imponente al otro lado de la red, la de un británico de 26 años que lleva una temporada para quitarse el sombrero.

No tardaría Norrie en confirmar quién llevaba las riendas del partido este sábado 16 de octubre. En el partido más importante de su carrera, en la cabeza de Cameron había un letrero en grande que decía: ‘Solo es un partido más’. Aunque él supiera que no era uno más, pero en la pista así debía reflejarse. Por eso apenas cometió errores, prolongó cada intercambió hasta asfixiar al búlgaro, imprimió sus mejores artes a la hora de servir y, una vez cogió ventaja en el marcador, ya no dejó que Grigor se volviera a subir al barco. Era un 6-2 nada engañoso, totalmente transparente, donde solo uno de los dos estaba dispuesto a llegar a su límite mental. El premio, nada más y nada menos que una final de Masters 1000.

Nueva decepción para Dimitrov

Con el búlgaro, el cuento de siempre: la elegancia, lo estético y el potencial estaban de su lado, pero ahí llevaba todos estos años, inmaculados, viendo pasar oportunidades ante sus ojos. Hoy era un día para competir y ahí el británico estaba varios escalones por encima, ya sea por la inercia que arrastra de todo el curso o por las ganas de seguir escalando por encima de un top20 que ya tiene asegurado. Se puso nervioso, como todos los seres humanos, pero Cameron pudo terminar el partido sin apenas reprocharse nada, algo extraño para una persona que estaba explorando sus límites.

El mejor británico del circuito tiene nombre y apellidos, pero no se quiere quedar ahí. En California, donde nunca pudieron ganar Rusedski, Henman o Murray, mañana buscará darle a su país una copa diferente, una inalcanzable hasta el momento. Será Taylor Fritz o Nikoloz Basilashvili su último obstáculo, aunque viendo su nivel de confianza y solidez, muchos apuestan por Norrie como el principal caballo ganador en Palm Springs.

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