Si nos hubiesen dicho antes del inicio del torneo que la final femenina del US Open 2021 enfrentaría a Leylah Fernandez y a Emma Raducanu, probablemente nuestra respuesta habría sido la de apelar al uso de alcohol o extrañas sustancias. Sí, sabemos que en la WTA reina la imprevisibilidad, que las apariciones sorprendentes se dan con una frecuencia bastante alta, pero nadie en su sano juicio habría apostado por juntar a dos (hemos visto grandes caminos al título, pero por parte de una sola jugadora) tenistas menores de 20 años, fuera del top-50 (una de ellas, incluso, fuera del top-150) y que jamás habían llegado antes a los cuartos de final de un Grand Slam.
Pero, amigos, la magia del tenis se muestra en ocasiones de las maneras más inexplicables posibles. Y si alguno puede pensar que la presencia de canadiense y británica en esta final es fruto del azar, está muy equivocado. Leylah y Emma se han convertido en los nombres propios de un torneo sencillamente impresionante, al que solo una final emocionante le separa de ponerle un soberano '10' en las puntuación final. Es una final que romperá récords, es una final que se ha convertido en un emblema de la globalización y es una final que engancha de lleno a una de las potencias históricas de este deporte y a otra que quiere serlo y va camino de ello. ¿Les faltan alicientes?
LEYLAH FERNANDEZ, LA ÉPICA POR BANDERA
El camino de la canadiense ha sido de todo menos tranquilo. Piedra tras piedra, la joven Leylah ha construido un sendero sin igual, apartando a los mayores obstáculos del circuito y engordando una lista de víctimas cuanto menos destacable. No es nada fácil batir a Ana Konjuh, la talentosa croata que quiere volver por sus fueros, en primera ronda; tampoco lo es batir a la experimentada Kaia Kanepi en segunda. A partir de ahí, los fuegos artificiales y la traca de verdad: una victoria histórica ante Naomi Osaka, ante la que llegó a restar para mantenerse en el partido (5-6 abajo en el segundo set) y frente a la que firmó una épica remontada bajo las luces de la Arthur Ashe; luego vendría otro ejercicio de escapismo ante toda una campeona de Grand Slams como Angelique Kerber, firmando un guion de partido idéntico en el que salvó los muebles en el tie-break del segundo set e impuso su tenis en el parcial decisivo.
Con la llegada de los cuartos de final, Fernandez decidió redoblar la apuesta. Su desparpajo y valentía, en especial en unos momentos importantes ante los que no parece amilanarse de ningún modo, fue superior al deseo de coronarse tras muchos intentos de dos jugadores de la élite más absoluta, como son Elina Svitolina y Aryna Sabalenka. Leylah destrozó los sueños de la ucraniana en el tie-break del tercer set, mientras que en semifinales mantuvo la compostura en el set decisivo y desesperó a la bielorrusa.
Su tenis tiene un prototipo distinto al estilo dominante del circuito: utiliza su condición de zurda a las mil maravillas, abriendo la pista con comodidad y utilizando ángulos mortíferos que sacan de la zona de confort a sus rivales. Quizás, como evidencia su camino en este US Open, sea aún así su mentalidad la que le haga destacar sobremanera: ese lenguaje gestual positivo, esos gestos de ánimo constantes, esa inquebrantable fé en sí misma que muestra en cada partido. Su padre, exjugador de fútbol ecuatoriano, la entrenó para estos momentos... pero su rival en el partido por el título tampoco parece saber qué son los nervios.
EMMA RADUCANU, UN HURACÁN SIN MIEDO
Si el camino de Leylah Fernandez ha estado plagado de partidos largos, llenos de puntos de inflexión y de momentos importantes, Emma Raducanu ha decidido esquivar esos obstáculos y tirar por varios atajos que solo ella conoce. Su andadura en este US Open 2021 parece, realmente, una de esas épicas historias de aventuras en las que una pequeña joven consigue saber algo que el resto desconoce. Llámenlo factor X, llámenlo magia o directamente no le pongan ningún adjetivo: la realidad es que Emma ha tirado la puerta abajo y ha llegado a esta final sin saber lo que es sufrir.
Sí, como lo oyen. Una mujer que ya en Wimbledon mostró su enorme potencial, pero que se retiró en cuarta ronda batallando contra la ansiedad interna que te produce un torneo así; en dos meses esa presión extra ha sido canalizada de forma que su tenis la desborda a base de martillazos. El juego de Raducanu es limpio, pulcro, un rayo centelleante que se pasea por la pista derribando a todo lo que se enfrenta. Desde el propio segundo saque, buenísimo, no parece que el arsenal de Emma conozca debilidades: de revés desborda a cualquiera, su energía en la pista y un footwork perfecto le permite estar bien posicionada siempre, y la confianza que posee en su juego también le permite pasar el plan B y aguantar defensivamente.
A juzgar por los resultados, el plan B no le ha hecho demasiada falta. La suya es una persecución por la historia, si bien ya ha roto algunas barreras: es la primera tenista en toda la historia en llegar a una final de Grand Slam directamente desde la fase previa. Así, como lo oyen: ahora le toca ser la primera en ganar 10 partidos en un mismo Grand Slam. Claro, cuando añadimos que no ha perdido ni un solo set en su camino a la final, la cosa ya adquiere tintes heroicos y a la vez absolutamente inexplicables. La campeona olímpica y una semifinalista de Roland Garros, absolutamente avasalladas por el tenis de la británica; antes, estilos de juego tan contrapuestos como los de Rogers, Sorribes o Zhang, igual. ¿Para qué sufrir cuando puedes ganar por la vía rápida? ¿Para qué complicarte la vida cuando la historia está a solo un paso?
UNA FINAL PARA EL RECUERDO
Siéntense, pónganse tranquilos, engánchese al espectáculo del tenis femenino. Iga Swiatek o Bianca Andreescu conquistaron su primer Major con 19 años: en esta ocasión tenemos a dos candidatas para hacerlo, y una de ellas aún ni es mayor de edad. En una época en la que el circuito femenino está ávido de tener nombres que enganchen a los espectadores, la factoría del circuito vuelve a sacar dos productos que te embelesan con su tenis, te atrapan con su carácter y te terminan de enamorar con su personalidad. Leylah Fernandez y Emma Raducanu, dos adolescentes que tratarán de tomar Nueva York por la fuerza. ¿Podrá sacar Leylah de la pista a Emma utilizando los ángulos? ¿Sabrá imponer su servicio a la T en los momentos de presión, como por ejemplo hizo en el partido contra Svitolina? ¿Mantendrá en el gran día Raducanu el nivel de precisión, profundidad y consistencia mostrado durante ya no solo dos, sino tres semanas? A partir de mañana saldremos de dudas. No se lo pierdan.

