Bencic alcanza la gloria en Tokio y le da a Suiza el oro olímpico

La suiza fue la más regular en una montaña rusa de partido. La medalla de oro, el mayor éxito deportivo en su carrera deportiva.

Belinda Bencic. Fuente: Getty
Belinda Bencic. Fuente: Getty

Belinda Bencic ya puede presumir de medalla de oro. Es el mayor triunfo en la carrera deportiva de la tenista suiza, que se encumbró a la gloria en estos Juegos Olímpicos de Tokio 2021 tras superar en un partido lleno de emociones a Marketa Vondrousova (7-5, 2-6, 6-3). Con las altas y bajas características de un duelo por el título, la estabilidad y regularidad de Belinda, además de su mayor precisión en los momentos importantes de un tercer set lleno de cambios de dinámica, fueron mucho más determinantes que los grandes chispazos de la checa.

Primer set

La pelea por la medalla de oro comenzó con ambas tenistas tanteando, en cierto modo, el terreno. El inicio del duelo estuvo definida por una sucesión de breaks que indicaba el nerviosismo y la magnitud de la empresa que ambas tenían por delante. Poco a poco, sin embargo, ese nerviosismo se fue transformando en lo que todos esperábamos desde el principio: una lucha encarnizada entre dos jugadoras en ocasiones irregulares, pero que están completando dos de las mejores semanas de sus carreras deportivas.

La ventaja que el revés cruzado de Bencic podría generar quedaba, en cierto modo, neutralizada por la varidad y precisión de la derecha de zurda de Vondrousova. También tenía el mismo problema la checa, cuyos ángulos y cambios de alturas al revés de su rival no eran tan punzantes ante la suiza, capaz de defenderse como gato panza arriba. Así pues, el poco dominio de los saques dejó paso a una gran cantidad de intercambios desde el fondo donde el elemento diferencial fue uno claro: los paralelos.

Tanto el revés paralelo de la suiza como la derecha paralela de la checa se convertían en armas muy codiciadas que lanzar en el momento exacto para inclinar cada punto. Ambas dejaron muestras de su calidad lanzando estos golpes y aumentando la agresividad, lo que llevó a que a partir del 3-3 no existiesen breaks y el saque empezase a dominar el set. Quien diese un paso adelante, se lo llevaba... y esa fue Belinda Bencic, que aprovechó la insana presión que soporta la sacadora con 5-6, abrió una rendija en el saque de Marketa y lo aprovechó a las mil maravillas para cerrar el primer parcial.

Segundo set

El segundo parcial tuvo un guion totalmente distinto al del primer parcial. La igualdad manifiesta dejó paso a un claro dominio de la tenista checa, por un motivo principal: fue mucho más agresiva y lo hizo de manera consistente, fallando poco y tomando el control de los intercambios. También estuvo mucho mejor al saque Vondrousova, que empezó a campar a sus anchas por la pista del Ariake Coloseum, provista de confianza y de una dinámica positiva que, poco a poco, inclinaba la final a su favor.

Bencic se hacía más pequeña y empezaba a buscar diversos ajustes para defenderse de las bombas de la tenista checa, pero poco a poco se dio cuenta que el segundo set tenía una única dueña. Era tarea de la suiza, a partir de ahora, buscar la forma de volver a la igualdad y del cuerpo a cuerpo desde el fondo en el tercer set. ¿Lo conseguiría?

Tercer set

Lo cierto es que el último parcial evidenció que la presión por ganar una medalla de oro es absolutamente inigualable. Similar a la de un Grand Slam, prácticamente: volvió el baile de breaks, los cambios súbitos de dinámicas después de que una jugadora encadenase un par de fallos. Bencic y Vondrousova se mostraron irregulares y dejaron claro que la medalla se ganaría con la cabeza y no con el tenis: quien menos fallase, quien estuviese más templada en los momentos importantes, sería quien se alzaría como ganadora.

Fue la suiza quien tomó la primera gran ventaja, reponiéndose al break inicial de Vondrousova gracias, en parte, hay un par de dejadas muy ejecutadas por parte de Marketa. No abusó durante gran parte del partido de ellas y volvían a hacer acto de presencia en el momento más importante: sin embargo, ir por debajo en el marcador volvió a liberar a la checa, que tomó el toro por los cuernos y atacó constantemente el saque de Bencic para restablecer la igualdad.

Con 4-3 a su favor, pero sin ningún break, la suiza pidió un tiempo médico por lo que parecían ampollas en los pies. Este parón pareció cortar de raíz el ritmo de Vondrousova, que tras cinco minutos sentada en la silla firmó un juego horrible al saque. Era ahora Belinda quien sacaba para conseguir la medalla de oro, y salvó dos bolas de break en lo que parecía el bautismo definitivo; antes, Vondrousova volvió a soltar amarras para salvar una bola de partido, pero no pudo tomar su oportunidad y fue Bencic quien acabó por cerrar el duelo (7-5, 2-6, 6-3).

Lágrimas en los ojos, desplome al suelo y un saludo entre dos tenistas que portaban una sonrisa. El compañerismo de la WTA volvió a hacer acto de presencia, si bien hoy ganó la jugadora que se comportó como una verdadera veterana. La regularidad y estabilidad de Bencic fueron argumentos más convincentes para el oro que los altísimos picos, pero también bajos de una Vondrousova que, eso sí, poco puede reprocharse: entró a Tokio con ránking protegido, sin ninguna confianza, y sale de Asia con una medalla de plata colgada al pecho. Bencic, Vondrousova y Svitolina. Si alguien pudo haber adivinado este podio, por favor, que me dé los números de la próxima lotería. Esto es la WTA, esto es tenis.

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