Por mucho que pasen los años y se atraviesen situaciones complejas, hay jugadores que pueden sorprender a los favoritos en las grandes citas. Este es el caso de Marin Cilic, que llevó al límite a un Daniil Medvedev de menos a más. Se esperaba un duelo de gran intensidad y pronóstico incierto en esta tercera ronda de Wimbledon 2021, y las expectativas no solo se cumplieron, sino que se superaron. Croata y ruso se batieron en un duelo con partes muy bien diferenciadas y fue Medvedev quien se terminó llevando una victoria que puede ser punto de inflexión en su trayectoria en este torneo. El resultado final del encuentro fue de 6-7 (3) 3-6 6-3 6-3 6-2.
Desde la primera manga se respiraba en el ambiente la sensación de las grandes citas. Cilic lleva mucho tiempo buscando reconectar consigo mismo y firmar una actuación que le retrotraiga a su mejor versión. El croata tiene todas las armas necesarias para triunfar en una superficie en la que ya fue finalista en el All England Lawn Tennis Club, e hizo gala de ellas durante mucho rato del partido. Atacaba a tumba abierta, encontraba muy buena velocidad con su derecha y no permitía que Daniil le comiera terreno por su lado del revés. El ruso estaba algo pasivo, pero tras un intercambio de breaks, todo parecía igualarse. Fue ahí donde Marin dio un golpe de autoridad al cuajar un tiebreak perfecto y adelantarse en el marcador.
En el segundo set se vio a un Medvedev algo frustrado ante la consistencia de su rival. Cilic apenas perdía puntos con su primer servicio y respondía a la solidez de fondo de pista de Daniil, con un equilibrio perfecto entre agresividad y paciencia. No dispuso Medvedev ni de una sola oportunidad de inquietar el saque del croata, que se activó mucho en el resto merced a la confianza ganada con su gran tenis y consiguió romper hasta en dos ocasiones el saque, para ponerse a tan solo un set de dar la gran campanada del torneo.
Un break en el quinto juego del tercer set fue el punto de inflexión
Pero el número 2 del mundo no se iba a rendir tan fácilmente en el tercer parcial. Confió en que el castillo inexpugnable de Marin se derrumbara por el paso inexorable del tiempo jugando a tan alto nivel. No es fácil para un jugador de su edad y mala dinámica en los últimos tiempos, mantener un tenis tan brillante sin sufrir algún altibajo. En cuanto se produjo la primera señal de agotamiento mental, Medvedev se lanzó a su yugular, extremó su intensidad y consistencia, empezó a variar efectos y redujo al máximo los errores no forzados sin ponerse pasivo. Consiguió el break en el quinto juego después de muchas alternancias y bolas dudosas de ambos, y encadenó la friolera de cuatro juegos seguidos ganados al resto.
Todo era ya diferente en la cuarta manga, donde Cilic entró visiblemente atrapado, incapaz de meter tres pelotas seguidas. Pasó del todo al nada en un pestañeo y se topó con la regularidad de un animal competitivo de una inteligencia suprema. Daniil supo gestionar perfectamente la crisis de su rival, metiendo el dedo en la llaga y mostrando una enorme confianza en sus posibilidades. Soltaba el brazo y tenía margen de error, mientras que las piernas de Marin parecían totalmente entumecidas y su mente falta de ideas. Un break le bastó al ruso para llevar el encuentro al terreno de la épica.
Medvedev acabó con 38 golpes ganadores y 31 errores no forzados
Y es que cada vez que se llega a un quinto set en una cita como esta, la emoción y los nervios se disparan a límites insospechados. Sin embargo, hubo poco margen para la igualdad ya que Cilic continuó con su desmoronamiento, mientras que Daniil arrancó con energías renovadas y enorme confianza. Hizo break de salida, consolidó y transmitió la sensación de que eso ya no se le podía escapar. Y así fue. Severo correctivo se llevó Marin Cilic para comprobar que sus mejores tiempos han pasado y ahora son jugadores como Daniil Medvedev los que dictan el tenis mundial. El siguiente rival del ruso en Wimbledon 2021 será Hubert Hurkacz.

