El aviador Roland Garros fue uno de los tantos pilotos de combate en la Primera Guerra Mundial para defender a Francia. En consecuencia, su labor fue tan importante para ese país que uno de los cuatro torneos más importantes del tenis lleva su nombre en su honor. "En la tormenta es cuando se conoce al buen piloto", decía en su momento para describir su tarea. Y, en ese sentido, es una frase que se adapta perfectamente a Novak Djokovic. Un equilibrista que se mantuvo en el limbo, pero que logró salir aireoso de su encuentro frente a Stefanos Tsitsipas y que le permitió consagrarse campeón del segundo Grand Slam de la temporada. De 0-2 en sets abajo a 3-2 sin escalas. Un verdadero campeón que está llamado a seguir haciendo historia.
Zeus, Hera, Poseidón, Afrodita, Ases, Atenea, Hermes, Apolo, Artemisa, Hefesto, Deméter y Hestia. Ellos eran los 12 dioses olímpicos que moraban en el monte Olimpo, el pico más alto de Grecia con 2918 metros de altura. Bueno, es posible incorporar a uno más a pesar de su nacionalidad: Novak Djokovic. El serbio no para de reunir atributos para convertirse en el mejor de todos: sumó su 19° título de Grand Slam (18 en la última década) y 84 en total, se convirtió en el único en ganar -al menos- dos veces en cada uno de esos cuatro grandes certámenes, descontó una ventaja que sonaba imposible con respecto a Roger Federer y a Rafael Nadal, acumula 325 semanas en la cima del ranking (y sigue contando), alzó cinco ATP Finals, se impuso en todos los Masters 1000 (también se coronó en cada uno de los nueve en dos ocasiones), y se marcó dos triunfos en Bois de Boulogne frente al español, quien es considerado el Rey de la arcilla.
La derecha es buena, su revés es increíble, el servicio responde con creces y con la volea no suele tener inconvenientes. No obstante, su mayor virtud es la mentalidad. Una cabeza de guerrero y de alguien que supo crecer en un contexto bélico en medio del conflicto de los balcanes por la separación de Yugoslavia. Y eso lo traslada a la pista. Mente fría y corazón caliente. Una combinación infalible en los momentos críticos, donde (casi) siempre saca un as bajo la manga para escaparle a la adversidad. "Siento que el trabajo mental, el entrenamiento mental, es tan importante como el entrenamiento físico", comentó tras su triunfo frente a Tsitsipas.
Lo de Nole es superlativo desde el aspecto en el que se lo analice. Quizás, sea el menos 'carismático' o el menos 'querido' por parte de los aficionados de este deporte en lo que respecta a los contendientes por el GOAT. De hecho, su legado quizás no termine siendo tan grande como el los otros dos miembros del Big3. Sin embargo, los números son los números. Tanto es así que son una de las pocas herramientas válidas objetivas para evaluar y comparar el rendimiento de los tres. Y aún parece que le queda un largo trecho por recorrer dado que sigue plenamente vigente. ¿Es hora de empezar a considerarlo como el mejor de la historia? Argumentos no faltan.

