Flavio Cobolli ya no es ese tenista simpático, guapo y de media tabla, que sirve de escudero de Italia en Copa Davis y aspira a algún ATP 250 o 500 o a una segunda semana en un Grand Slam. Lo que ha demostrado el de Florencia en este Roland Garros es que tiene tenis y mentalidad para convertirse en uno de los jugadores más peligrosos del mundo. Lo vivió Alexander Zverev en sus propias carnes en la final de París, donde le puso contra las cuerdas y estuvo a un solo set de levantar contra todo pronóstico la Copa de Mosqueteros.
Las dos semanas de Cobolli en la capital de Francia dejan muchas reflexiones y, sobre todo, abren una nueva dimensión de expectativas para él. Si bien no se debería exigirle llegar a la final de cada Grand Slam o Masters 1000, si que se le pedirá mayor presencia en las rondas finales. Es decir, más regularidad. El gran debe de Flavio.

Estos son los pasos a seguir de Flavio Cobolli después de su final en Roland Garros 2026
Si hay algo en lo que deberá de poner más atención a corto y medio plazo es ser más constante. En París llegó a la final, pero venía de caer en primera ronda en Hamburgo una semana antes y en la segunda ronda de Roma. Aunque, anteriormente venía de alcanzar los cuartos de final en Madrid y la final en Múnich, su debut en la gira de tierra batida se inició en Mónaco cayendo también en segunda ronda.
Algo similar le ocurrió la temporada pasada después de llegar por sorpresa a los cuartos de final de Wimbledon, aunque llegó a Londres con dos títulos bajo el brazo (Bucarest y Hamburgo). Desde entonces, su mejor resultado fueron unos octavos de final en Washington y Canadá, mientras que no fue capaz de encadenar dos victorias consecutivas desde el US Open hasta el comienzo de las finales de la Copa Davis en Bolonia, el lugar donde comenzó su consagración.
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Porque si algo sí que tiene el fiorentino es saber manejar la presión y jugar su mejor tenis en grandes escenarios y partidos importantes. Por ejemplo, no le tembló el pulso en su debut en la Pista Central de Wimbledon ante Novak Djokovic, aunque cayese en cuatro sets. Tampoco le pudo la presión en Bolonia, donde dió el punto definitivo en cuartos de final, semifinales y sobre todo en la gran final ante España y Jaume Munar.
Como ya le pasó en la final de este domingo en París, salió completamente superado por los nervios y en ambos partidos sufrió un duro 6-1 en el set inicial. En sendos partidos fue capaz de dejar a un lado la presión y soltarse. Ante Munar le salió cara y con Zverev le salió cruz, pero en los dos encuentros pudo reponerse y mirar de tú a tú al que tenía enfrente de la red.
El nuevo top 10 arranca la gira de hierba sabedor de que todos los ojos estarán puestos en él. Habrá que ver cómo lidia con esta presión, aunque en el césped su tenis se adapta a la perfección, sobre todo con su saque, uno de los mejores de todo el circuito. La meta será, como mínimo repetir cuartos de final en el Grand Slam londinense y tiene todos los ingredientes para conseguirlo: mentalidad, tenis y experiencia. ¿Y si es Flavio Cobolli un nuevo aspirante a todo?

