Daniil Medvedev tiene mucho que decir en este Roland Garros 2021. El segundo cabeza de serie del cuadro masculino ya tiene en su bolsillo la segunda victoria en su carrera en el Grand Slam de la tierra batida tras vencer al estadounidense Tommy Paul por 3-6, 6-1, 6-4 y 6-3 en 2 horas y 19 minutos bajo los focos de la Philippe Chatrier en lo que era la jornada de noche. Muy buena, casi excelente reacción del ruso tras perder el primer set. Sensaciones muy positivas para Medvedev que va poco a poco adaptándose a las exigencias de esa superficie que tan poco le parecía gustar en los torneos precedentes de la gira de arcilla.
Una nueva prueba para el número dos mundial de demostrar que la tierra batida puede ser una superficie en la que crecer y lograr grandes cosas. Una nueva oportunidad de demostrar que el ruso va más allá de un jugador de pista rápida y que va más allá de unas polémicas declaraciones sobre su animadversión hacia el polvo de ladrillo. Tommy Paul, el americano, era su siguiente contricante en la segunda ronda del torneo. Un tenista que conoce bien los entresijos de la superficie, que campeonó en el certamen júnior años atrás y que se presentaba como un rival más que serio para el moscovita.
La primera manga venía claramente a resaltar esa incomodidad de Medvedev con la tierra. Fallón, inestable en el fondo, algo rarísimo si lo comparamos con sus actuaciones en pista rápida. El estadounidense bien amarrado al fondo, con una derecha muy liftada que incomodaba, un muy buen servicio y grandes ángulos que zarandeaban al gigante ruso. Una sola ruptura de una sola oportunidad iba a ser suficiente para que Tommy Paul hiciera suya la primera manga por 6-3. El discurso del encuentro de la jornada nocturna del miércoles cambiaría mucho a partir de ahí. Daniil cambió el chip, jugó con más intensidad, más raza, más acierto y empezó a desbordar a Paul. Rompía finalmente al americano y dominaría con mano de hierro el segundo set para adjudicárselo por 6-1.
Medvedev agigantándose y Paul haciéndose pequeño
Según se crecía el ruso, el americano se hacía más diminuto, se diluía. Parecía que el gran nivel le había durado un set y poco más. 'Break' en el primer juego de la tercera manga y Medvedev enfilaba la situación hacía sus intereses. Reaccionaría eso sí el campeón júnior del torneo hace unos años. Recuperaba el 'break' en contra pero por poco tiempo mantendría la igualdad. El ruso estaba ya en el partido para quedarse definitivamente y rompía de nuevo para esta vez sí, hacer buena la ventaja y abrochar el tercer set por 6-4. Un pasito y la segunda victoria en toda su carrera en Roland Garros sería un hecho.
En la cuarta manga de nuevo muy blando y despistado Paul en el inicio y eso ya era mucha ventaja para Medvedev que se enfilaba a la victoria. A pesar de que el americano al resto dio guerra y conseguía arrebatarle un par de saques y así maquillar el marcador, el ruso no permitiría mucha más rebelión y un posible y peligroso quinto set. Cerraba por 6-3 el cuarto set y abrochaba su segunda victoria en París. El cañonero Reilly Opelka, la siguiente prueba para medir de qué está hecho en tierra batida Daniil.

