Ningún deportista de élite se libra de la ley natural de la vida, el paso del tiempo, ni siquiera de las lesiones. A Jo-Wilfried Tsonga le vino todo de golpe a principios de 2020, cuando una lesión de espalda le mantuvo fuera del circuito una temporada completa, aunque el COVID tampoco le hubiera dejado competir mucho más. Ahora el francés está de vuelta, siendo el primero que conoce la dificultad de su situación. Con un balance de una victoria en seis partidos, el que fuera Nº5 mundial llega a Roland Garros sin nada que demostrarle a nadie, el examen ha pasado a ser únicamente personal.
“Vengo de una etapa realmente difícil, no pude hacer deporte durante ocho meses y, por supuesto, perdí toda la capacidad física que tenía, así que fue un acierto medir muy bien los pasos en mi regreso, solo así he podido mejorar mi condición”, reconoce el de Le Mans en una entrevista con The Guardian. “Ahora me siento un poco mejor, pero al principio no podía ni jugar 20 minutos. Tuve que pasar por rehabilitación, algo que a nadie le gusta. Volver a ganar es todo un desafío, sobre todo después de haber tenido mi carrera a lo largo de 15 temporada, pero ochos meses completamente parado puede terminar con todo”, subraya con tristeza.
Será su 12ª presencia en un cuadro final de Roland Garros, donde alcanzó las semifinales en 2013 y 2015. Lamentablemente, ya nada volverá a ser como antes. “Cuando juego, no puedo hacer las mismas cosas que hice en mi carrera, especialmente aquellas que requieran de la faceta física. Tengo que cambiar algunas cosas en mi movimiento y en mi técnica, así que tengo que reinventarme para sacar un nuevo Jo. Seguramente este sea el mayor reto que tengo por delante”, valora un hombre al que también le ha cambiado mucho la mentalidad con el paso de los años.
“Al principio, para mí jugar al tenis era también una herramienta para vivir, para poder pagarme una casa o un apartamento algún día. Incluso para comer, crecer y hace actividades. Ahora es completamente diferente, llevo jugando en el tour durante quince años, si continúo jugando es simplemente porque quiero hacerlo. Quiero demostrarme a mí mismo que soy capaz de hacer cosas en la pista”, explica el galo.
Es ahora y no antes cuando Tsonga mira al pasado y se da cuenta de sus logros, una trayectoria increíble que cualquiera hubiera firmado. “Cuando estás jugando nunca piensas que eres el mejor, simplemente juegas y tratas de dar lo mejor de ti en la cancha, aunque para un competidor nunca es suficiente. Yo formo parte de eso, aunque ahora que me estoy acercando al final es cuando me doy cuenta de todo lo que hice en mi carrera, fue algo grandioso, pero no más que otros. Para mí fue increíble, pero hay muchos tipos como yo, así que la gente lo verá como algo normal. Para mí, en cambio, fue un milagro”, titula con entusiasmo.
Coincidir en la misma época que el Big3
Pero si algo tiene claro Jo-Wilfried es lo mucho que les debe a los Nadal, Federer, Djokovic y compañía. Los tres jugadores que han dominado los últimos 15 años, responsables también de haber hecho mejor a sus rivales. “Me siento un afortunado por haber compartido época con ellos, fue una suerte y un honor coincidir con estos grandes jugadores. Al final, han demostrado ser los mejores jugadores de la historia, incluido Andy, yo lo pongo a la misma altura. Por supuesto que no fue fácil jugar contra ellos, encontrármelos en tantos toreos, muchas veces tuve que jugar con varios de ellos en rondas consecutivas, incluso en finales. Cuando gané Toronto en 2014 superé a Andy, Novak y Roger en fila. Cuando me tocó levantar el título estaba totalmente exhausto”.

