Cada torneo de Grand Slam femenino suele traer una sorpresa. Siempre irrumpe una jugadora que no estaba en los planes de nadie y termina dando la nota en el torneo. Tal fue el caso de Danielle Collins, quien se coló en las semifinales del Abierto de Australia en 2019 sin mucha experiencia ni grandes resultados en las principales ligas. De hecho, escaló hasta el top25 (fue 23 luego de su actuación en Oceanía) y comenzó a ser entrenada por el español Nicolás Almagro. No obstante, no pudo terminar de plasmar todo aquello que prometía. Y durante varios meses de 2021 estuvo alejadas de las pistas, aunque se desconocía el motivo: había sido operada para poder acabar con un calvario llamado endometriosis.
Según estudios realizados en España, una de cada 10 mujeres padecen esa enfermedad. Ahora bien, ¿en qué consiste? Se trata de una alteración en el ciclo menstrual y que se localiza principalmente en el abdomen y en la zona lumbar. "A veces nos enfrentamos a momentos dolorosos y aprendemos a aceptarlo. Sin embargo, en mi caso se volvieron demasiado anormales y hasta insalubres, hecho que me causaba muchos estragos en ese momento", afirmó la tenista estadounidense en una rueda de prensa cargada de emotividad luego de su debut victorioso en Roland Garros frente a la china Xiyu Wang por 6-2, 4-6 y 6-4.
"Además, tuve algunas lesiones, principalmente dolor de espalda, producto de esa fluctuación hormonal y eso representó un gran desafío para mí porque al principio creía que se debía a otro factor luego de haber consultado con algunos médicos. Aunque, tuve diagnósticos errados", afirmó. Y agregó: "Cuando me operé me sentí aliviada. Como si me hubiera quitado un peso de los hombros y, desde entonces, sólo hubo una progresión gradual".
SU POPULARIDAD PARA PODER LLEGAR A MÁS MUJERES
Más allá de que nunca consiguió ningún título rimbombante, Collins es una persona famosa dentro del ambiente del tenis. En ese sentido, su próximo objetivo es tener la oportunidad de contar su historia para servir de ejemplo a muchas mujeres y que ellas puedan tratarse lo antes posible y, de ese modo, evitar un suplicio constante. "He tenido contacto con varias mujeres que se han acercado a mí y que se han visto afectadas por la endometriosis. En consecuencia, ha sido agradable tener ese sentido de comunidad porque cuando estás viviendo este tipo de cosas te puedes sentir solo y no ves la luz al final del túnel. Entonces, espero poder ofrecer mi conocimiento o cierta información que tal vez muchas personas no conocían", explicó. Y concluyó: "El simple hecho de poder hablar de este tema con otras mujeres es empoderador".

