"Sinceramente, esperaba incluso más lesiones y retiradas durante las primeras rondas". Es la respuesta que le da el tenista Ilya Marchenko al entrenador Sven Groeneveld en Twitter cuando éste pregunta cuantos lesionados llevamos ya tanto en el cuadro masculino como en el cuadro femenino de este Open de Australia. La cuarentena ha complicado mucho el físico de todos ellos y ha ocasionado que muchos jugadores no sólo se hayan lesionado sino que lo hayan hecho casi en su totalidad del mismo modo y en la misma zona: el abdominal.
Junto a la espalda, con las lesiones de Rafa Nadal y Grigor Dimitrov, el abdominal ha monopolizado las causas por lesión que han obligado a retirarse o a convivir con la lesión a los siguientes jugadores y jugadoras: Novak Djokovic, Pablo Carreño, Johanna Konta, Matteo Berrettini, Casper Ruud, Pedro Martínez Portero, Roberto Bautista, Yuichi Sugita y Alexander Zverev. Todos con dolencias o microrroturas en el mismo sitio: el músculo abdominal, una zona especialmente importante a la hora de generar potencia en los golpes. Todo esto ha desembocado que los jugadores busquen soluciones de cara a no sufrir más cuarentenas.
Salvador Martín, fisioterapeuta personal de Karolina Pliskova y de deportistas profesionales en su clínica de Tenerife, nos cuenta a qué se debe que este músculo o zona muscular en concreto sea la causante de la gran mayoría de lesiones en el torneo. "Los abdominales son un grupo de músculos que de manera conjunta se les conoce como 'core' (núcleo en inglés) o faja abdominal, lugar donde se inician los movimientos de las cadenas cinéticas funcionales. Su función es la de la flexión de la columna vertebral, interviniendo en la respiración y en diferentes procesos fisiológicos. En el entrenamiento del tenis se potencia mucho, ya que incrementa la fuerza de los tiros. Un 'core' fuerte mejora la transferencia de peso en los desplazamientos y ayuda a mantener el equilibrio corporal, habilidad importante en el tenis, ya que permite golpear la bola siempre desde una posición estable."
Este parón obligado en Melbourne o Adelaida, con una cuarentena en la que muchos ni podían salir de la habitación durante 14 días, ha imposibilitado ejercitar y entrenar el cuerpo y en concreto los músculos abdominales, fundamentales en todos los golpes. "La gran diferencia de este año con respecto al resto ha sido el confinamiento", continúa explicando Salvador. "Eso ha llevado a diferentes formas de entrenamiento que los jugadores han desarrollado. Las condiciones han cambiado, con mucho entrenamiento en su casa y/o habitación. En el tenis la musculatura abdominal da estabilidad y transmite la fuerza ejercida por las piernas hacia el miembro superior. Por ello trabajar únicamente la musculatura abdominal como estabilizador (plancha frontal o lateral) hace que cuando se solicite estabilidad y más movimiento a las fibras musculares, éstas no estén ejercitadas y provoque problemas musculares."
El golpe que más lo sufre: el saque
En otras lesiones parecidas ocurridas en años anteriores, como en el caso de Nadal, que la sufrido en 2018 y 2019, el saque es el golpe que más sufre a la hora de generar kilómetros por hora, como cuenta Salvador. "El golpeo en el cual se demanda más la musculatura abdominal es en el saque, debido a que está musculatura debe sostener la zona lumbar que se arquea y frenar la inercia del cuerpo tras el golpeo. Este ha sido justamente en movimiento más difícil de entrenar en las habitaciones, ya que era imposible de estirar el brazo.
Además de no poder entrenar y simular ejercicios productivos, el tiempo parados y sentados ha contribuido a que la zona sea mucho más susceptible de daño y lesión. "Debido al gran número de horas que los jugadores han permanecido confinados en sus habitaciones han aumentado el tiempo acostados y sentados en lugares muy inestables (cama, sofá, etc), creando modificaciones en la zona lumbopélvica, lo que provoca desequilibrios musculares en la zona abdominal, que es la encargada de la sujeción lumbar."

