Rublev: "Aprendo mucho de Medvedev, es increíble lo bien que lee el juego"

El moscovita se deshizo en elogios hacia su amigo y próximo rival y recordó una anécdota muy curiosa que ambos vivieron en su infancia.

Andrey Rublev tras ganar su partido de octavos. Fuente: Getty
Andrey Rublev tras ganar su partido de octavos. Fuente: Getty

Andrey Rublev ha cumplido con todos los pronósticos con muchísima suficiencia. El tenista ruso es uno de los miembros de una 'trifecta' en cuartos de final del Open de Australia 2021 en la que Aslan Karatsev es el invitado sorpresa, pero en la que tanto él como Daniil Medvedev tenían muchas papeletas de figurar por su estado de forma y el momento que atraviesa su tenis. Tras superar a Casper Ruud (6-2, 7-6 y retirada) en octavos de final, el pupilo de Fernando Vicente ya piensa en unos cuartos de final que se avecinan apasionantes. Para ello, rememoró grandes momentos y reflexionó sobre la importancia del que será su contrincante pasado mañana, pero su amigo para siempre.

- Tres rusos por primera vez en cuartos de final de un Grand Slam: "No había pensado sobre este tema, pero si es así, es algo increíble. Si esta es la primera vez en la que ocurre, hablamos de algo muy especial. Somos los primeros, al fin y al cabo: veremos qué ocurre más adelante".

- Rivalidad y crecimiento junto a Medvedev: "En juniors no nos enfrentamos demasiado. Cuando él era muy bueno a nivel sub14 yo todavía estaba jugando con los sub12. En la época sub18 su nivel no era tan alto en lo que al ranking ITF se refiere, creo que estaba en torno al top-20 y acabó muy pronto esa etapa para jugar ITF, así que nunca jugamos a nivel sub18.

Cuando entramos en el circuito ATP, tanto Karen (Khachanov) como yo estábamos más arriba que él. Después del 2018 se plantó en el top-100, y cuando hizo su primera final a principios de 2019 creo, empezó a jugar increíblemente bien, teniendo su temporada de descubrimiento aquel año. Entró en el top-10 y ahora es uno de los mejores jugadores del mundo, pero es que nosotros solo nos enfrentamos con frecuencia a nivel profesional cuando éramos sub10 o así, en un par de torneos en Rusia.

- Qué ha aprendido del juego de Daniil: "Diría que estoy aprendiendo mucho de él ahora mismo. Cuando estaba en mi etapa junior acabé el año como número 1 así que me centraba en mí mismo, no me fijaba demasiado en Daniil o Karen. Ahora es cuando estoy aprendiendo de ellos: entreno con ellos, nos medimos con frecuencia.

Medvedev es muy bueno. Lee el juego a las mil maravillas y me resulta increíble la paciencia que tiene para aguantar intercambios largos, no precipitarse, tomarse su tiempo. Todas estas cosas, que forman los pequeños detalles, son lo que al fin y al cabo le convierten en el jugador que es ahora mismo.

- Una peculiar anécdota sobre sus tiempos de la infancia con Medvedev: "Después de esta anécdota, ambos nos dimos cuenta de que estábamos locos. Jugamos a tirar globos, cada intercambio duró en torno a 10 minutos. Tirábamos globos hasta que estábamos exhaustos, uno de nosotros fastidiaría el intercambio, lo que significaba tres minutos de tirar la raqueta y prácticamente llorar. Como jugábamos sin jueces de línea, no pasaba nada (risas).

Más tarde, el siguiente punto: otros 10 minutos de intercambio, tres minutos de llorera. Uno de nosotros rodando por la pista después de ganar ese punto y el otro llorando, gritando que 'todo es horrible'. Y nos pasábamos 3 o 4 horas haciendo esto. Cada uno a su manera: yo tiraba la raqueta, lloraba, me quejaba, mientras que Daniil tiraba las raquetas... pero sin llorar; en lugar de eso, le gritaba a todo lo que había alrededor. A lo mejor una persona pasaba por su lado y le gritaba que se fuese al infierno... mientras tanto, yo cogía un poco de arcilla y me la comía".

- ¿Creía desde que era chico en que llegaría a estas rondas de torneo?: "Cuando era un niño no pensaba si alguno de mis amigos o yo llegaríamos lejos. Pensaba en mí mismo. En mi cabeza tenía una idea clara de que sí, quería jugar al tenis. No tenía un plan B en caso de que no fuese lo suficientemente bueno. En mi cabeza, tenía muy claro quién quería ser y dónde quería estar. No existía un no: era solo un sí, quiero llegar lejos y es lo que hay.

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