No es lo normal que el jugador que actualmente ocupa el lugar más alto del ranking junior tenga unas miras tan altas a corto plazo. O bueno, quizá sí. En Holger Rune encontramos ahora mismo al mejor junior del planeta, un danés de 17 años que ganó Roland Garros en 2019 y que hoy ya tiene un lugar entre los grandes: 474º del ranking ATP. Una clasificación baja, acorde a su edad y su escaso recorrido, por eso el ranking se ha convertido en el principal objetivo del oriundo de Copenhague. En una entrevista con Sport TV2, Rune admite cuáles son sus metas para este curso.
“Esta temporada me he marcado el objetivo con mi entrenador de meterme entre los cien mejores del ranking mundial, aunque creo que tengo potencial para algo más. Realmente sueño con el top50, pero sé que para cumplir esta meta se requieren todavía muchas cosas. Creo mucho en mí, sé que tengo el nivel. Si no lo creyera, entonces nunca sucedería”, defiende el jovencísimo jugador, un tenista que, de momento, demuestra tener un ambición desmedida.
Tras hacer en 2020 sus primeros pinitos en el circuito profesional (disputando la mayoría torneos Futuros y algún Challenger), el danés se dio cuenta de todo lo que faltaba para poder dar un salto más en la clasificación, deberes que está completando en las últimas semanas. “Después de entrar de lleno con la pretemporada, todo lo que he tenido han sido buenos entrenamientos en la cancha de tenis, así que puedo decir que cada vez me siento mejor, cada día me beneficio más del entrenamiento de fuerza. Me siento mucho más fuerte en la cancha y eso me ayuda a ganar partidos, es un factor muy importante”, resuelve el diestro entrenador por Lars Christensen.
Buscando el salto al circuito Challenger
Más allá del nivel de tenis, que seguro que lo tiene, veremos si en 2021 puede ajustar su físico al de una competición repleta de veteranos que tampoco quieren ceder su sitio. “Puedo que sentir que me he vuelto más fuerte después de todo el trabajo realizado estos últimos meses. Cuando comencé la temporada 2020 me sentía como si fuera todavía un niño pequeño, aunque ahora pueda sonar divertido. Poco a poco he ido sintiendo que los rivales cada vez golpeaban más fuerte, que cada vez jugaban a un ritmo más alto. La verdad es al principio me estresé un poco, jugaban demasiado rápido”, reconoce un Holger que arrancará el curso disputando sus primeros torneos en España.

