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¿Qué busca el tenista profesional en un entrenador?

Monica Seles dejó escrito tras su retirada cuáles eran los requisitos que siempre buscó a la hora de contratar un nuevo coach. Cinco principios fundamentales.

Monica Seles durante un clínic. Fuente: Getty

Estamos en época de cambios, de muchos jugadores inmersos en un nuevo proyecto y muchos entrenadores enfocados en una nueva aventura. Equipos de trabajo reinventándose en busca de una mejora a través de un lavado de cara. Hablamos de mover la ficha más importante de la estructura, la del coach. ¿Pero qué busca realmente un tenista en un entrenador? ¿Qué virtudes y capacidades debe tener esa persona que acompañará al deportista prácticamente las 24 horas del día? Hace algunos años, Monica Seles dejó por escrito en su autobiografía (Getting a Grip) cuáles eran los requisitos que ella siempre buscó en esta figura. Eso sí, ninguno cumplió la función tan bien como su difunto padre. Estos fueron los factores que destacó la serbia a la hora de contratar a un nuevo entrenador.

1. Gran ética de trabajo y mucha energía

Si el entrenador tiene que entrenar conmigo, será mejor que sepa dónde se está metiendo. Siempre que una persona se metía en la pista a pelotear conmigo, mi padre les hacía la misma pregunta: ‘¿Estás seguro que podrás seguirle el ritmo? Ella solo conoce una velocidad’. No importaba quién fuera, la respuesta siempre era la misma: ‘Claro, por supuesto’. Probablemente, todos ellos pensaran: ‘Vamos, es una chica, ¿qué puede ir mal?’. Muchos de ellos se rendían antes de terminar la semana, otros duraban dos semanas, pero casi ninguno aguantaba dos meses. El que aguantaba dos meses era el que se quedaba, el elegido. La persona que quiera ser mi entrenador deberá estar en un gran estado de forma y tener una buena ética de trabajo, casi rozando el masoquismo.

2. Estabilidad

Si mi entrenador dice que el entrenamiento empieza a las 08:00 de la mañana, yo estaré allí a las 07:45 calentando, con mis zapatillas bien atadas y preparada para la acción. Los entrenadores más jóvenes del circuito no se lo pensarían dos veces si les proponen empezar el entrenamiento media hora más tarde a cambio de una salida nocturna por la ciudad la noche anterior. Pero no, este no es el modelo que busco.

3. Habilidad al golpear

Es muy sencillo. Si un entrenador no es capaz de poner la bola en el mismo lugar donde la pondrá mi próxima rival en mi siguiente partido, y repetirlo una y otra vez hasta que yo consiga devolver un tiro perfecto, entonces no hay más que hablar. Este punto es imprescindible.

4. Conocimiento acerca de otras jugadoras

Cuando era joven no tenía ni idea de cómo jugaban las otras jugadoras, desconocía lo que hacían en pista. Mi teoría era que que todo dependía de lo que yo hiciera, sin importar lo que hiciera mi rival. Si yo jugaba mi mejor tenis, todo acabaría bien. Era tan sencillo como eso. Luego fueron ganando peso algunas cuestiones técnicas del juego, también el aspecto físico, así que tuve que ir estudiando las debilidades de cada oponente, repasar varios partidos y tomar apuntes. Será clave que el entrenador me ayude con esta tarea de estudiante.

5. Intención de formar parte de tu vida

Un coach tiene que sacrificar muchísimas cosas para estar acompañándome a lo largo de todo el circuito. Cuando estemos en los torneos, solamente seremos nosotros dos contra todo el mundo. Si no tengo esa conexión con él fuera de la pista, la unión no será igual de eficaz dentro de la misma. Si él tiene familia, entonces será importante que yo también tenga relación con ellos. Durante un par de horas, las que dura cualquier partido, el tenis es un deporte individual; el resto del tiempo, es un deporte de equipo.

Cinco principios fundamental que Monica siempre buscó y que no siempre encontró en los entrenadores con los que fue trabajando tras el fallecimiento de su padre. Sus problemas con la alimentación, su ansiedad por la competición y su trágico accidente en Hamburgo fueron golpes con más efecto que todo el talento que todavía atesoraba en su raqueta. Pese a todo, Seles se ha convertido en la última década en una excelente embajadora de nuestro deporte, aportando ideas, apoyando a los torneos y cuidando a todas esas jugadoras que se acercaron a pedirle consejo. Un espejo que admirar y del que aprender a día de hoy.