Pedro Martinez: “La clave de este salto ha sido la regularidad”

Tras hacer doblete en Marbella y alcanzar su mejor ranking ATP, el valenciano atiende en exclusiva a Punto de Break. “Sueño con jugar la Copa Davis con España”.

Fernando Murciego | 3 Nov 2020 | 14.54
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Pedro Martínez posa con su título de campeón. Fuente: Álvaro Díaz
Pedro Martínez posa con su título de campeón. Fuente: Álvaro Díaz

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En una temporada marcada por el coronavirus y el parón del circuito, pocos jugadores pueden decir que han exprimido más el 2020 que Pedro Martínez Portero (Alzira, 1997). El jugador valenciano ha dado un salto de casi noventa posiciones disputando solamente trece torneos, cuatro de ellos de categoría Challenger. Ha sido precisamente en este escalón donde más ha brillado, saliendo subcampeón en Villena y doble campeón en Marbella, donde capturó el título individual y el de dobles. Pedro está en el mejor momento de su carrera gracias a una madurez que han ido cincelando desde el banquillo Dani Gimeno y Sergio Gallego, sus entrenadores desde el pasado mes de enero.

Un equipo que avanza imparable, sumando cada semana, aunque ahora es momento de tomarse quince días de descanso en casa. Mientras se recupera de unos dolores en el brazo y decide si disputar o no un último torneo Challenger esta temporada, Martínez atiende a Punto de Break para compartir todas las buenas noticias que le ha traído este 2020. Su discurso tranquilo y pausado invita a pensar que lo mejor está por llegar.

Marbella, ¿la mejor semana de tu carrera?

Una de las mejores sí, pero la mejor no. París creo que fue muy buena, aunque me fui con un mal sabor de boca, Río igual, pero también me fui con mal sabor de boca. Australia también la pondría entre las candidatas.

Esta semana has ganado todo lo que has jugado, ¿con qué sabor de boca te vas esta vez?

Uno muy dulce, eso seguro. Es muy difícil ganar dos títulos en la misma semana, físicamente hay que dar un plus, pero hemos gestionado muy bien el último tramo de temporada y he podido llegar fresco a todos los torneos que he jugado. Esta ha sido la clave para acabar ganando los dos títulos aquí, aunque Dani (Gimeno) no quería que jugase el dobles, pero al final lo jugué (risas). Mejor imposible.

Siempre sacas tiempo para el dobles, ¿seguirás así en 2021?

En los Challenger no sale muy rentable jugar dobles, la verdad, no pagan mucho y apenas puntúas. Por jugar una ronda de un ATP 500 ya te dan más que por ganar un Challenger, pero a mí me gusta mucho la modalidad. Me gusta jugar dobles y creo que se me da bien, no soy el típico jugador de fondo, tengo aspectos que me pueden ayudar. Luego con Gerard (Granollers) he jugado ya muchas semanas, nos conocemos muy bien, me comprende en esos días que me ve cansado y que no llego al 100%, así que lo hace todo muy fácil. Suelo jugar con poca gente, solo con él.

Una semana perfecta que empezó con cierta polémica. ¿Te llegó a afectar de alguna manera?

Al principio tuve un poco de miedo, no quería que me quemara más de la cuenta, ni quería llegar a ese punto de no estar a gusto en el torneo. Pero luego, según fueron pasando los días, acabó siendo un aliciente para que pasara lo que finalmente pasó. Me dio una motivación extra verme ganando el título, supongo que al director no le haría tanta gracia.

Empezaste el año siendo 170º del mundo, hoy eres 82º del ranking. ¿Qué has hecho?

Dar este salto en un año que apenas se ha jugado es muy difícil. La verdad que no me esperaba dar un salto tan grande, sobre todo porque no ha habido tiempo para avanzar tantos puestos. La clave ha sido la regularidad. El año pasado tuve momentos de jugar a un gran nivel, pero no era capaz de mantenerlo en cada torneo. Ahora estoy luchando casi todos los partidos a un nivel muy bueno y estoy controlando bien las emociones. He cogido una base y un orden que antes no tenía, además de ir cogiendo la confianza de ver que cada semana que pasaba lo iba haciendo bien, ver que iba a torneos buenos y podía competir con todos.

Estoy luchando casi todos los partidos”. ¿Hubo alguno que no diste la talla?

Tengo dos. Uno fue en cuartos de final de Río de Janeiro con Attila Balazs, había jugado con él en la fase previa de Buenos Aires y le había ganado en tres sets. Aquí iba set y break arriba, pero se puso a llover y aplazaron el partido cuando era casi la 01:00 de la mañana. Ese miso día, Mager se cargó a Thiem, yo iba por ese lado, vi que unas semifinales de un ATP 500 contra Mager era una buena oportunidad, tanto para él como para mí, un partido abierto. Esa noche no me dormí hasta las 05:00, pero no es excusa. Al día siguiente no supe aislarme de todo lo que pasó, no pude dar mi 100% y estar pendiente únicamente de mi partido.

Situación muy parecida a la que tuviste en Roland Garros, donde te quedaste a una victoria de jugar contra Nadal.

Exacto, fue muy parecida. Yo en ese momento no tenía ni idea del cuadro, pero me enteré que cabía la posibilidad de jugar con Rafa en la Philippe Chatrier. De repente me vi favorito, aunque Korda va a ser un gran jugador, pero estábamos en tercera ronda de un Grand Slam sobre tierra batida. Sin quererlo pensé en Nadal, ese partido no significa lo mismo para un español que para el resto. Al final, el hecho de ser más pequeño y tener esa inconsciencia le ayudó, yo empecé bien pero estuve muy tenso, no pude ofrecer mi nivel. Esas han sido las dos situaciones con las que más me ha costado lidiar este año, es un trabajo puramente mental. A medida que vaya repitiendo con este tipo de partidos iré ganando experiencia y tranquilidad.

Dentro de ese crecimiento, ¿qué porcentaje de responsabilidad tienen Sergio y Dani?

Bastante, la verdad. El que juega soy yo, eso está claro, pero este año he tenido un respaldo que antes no había tenido. Tengo una confianza en ellos que antes tampoco había tenido en otros entrenadores. Yo no soy un jugador fácil de entrenar, pero lo estamos llevando muy bien y todavía se puede mejorar más, eso es lo importante. Les estoy muy agradecido, ahora toca cuidar al equipo y ojalá podamos seguir juntos muchos años más.

No eres un jugador fácil de entrenar, ¿eso qué significa?

En el día a día soy un jugador al que le encanta entrenar, en eso no tengo problema, pero fuera de la pista hay veces que mi comportamiento provocaba que la relación con el entrenador se desgastara. A veces tengo mucha ansiedad en pista, no soy capaz de focalizarla toda en jugar, me gusta hablar más de la cuenta… pero bueno, poco a poco estoy corrigiendo todo esto. Es una evolución interna que estoy llevando a cabo y eso también me ayuda a la hora de jugar. Sé que con el tiempo acabará desapareciendo.

¿Qué papel juega cada uno de tus entrenadores?

Dani ha vivido más la parte del jugador y Sergio la del entrenador. Sergio lleva 20 años entrenando a jugadores y Dani podemos decir que es un principiante, pero la combinación de ambos ha sido la clave para que me vaya tan bien, ya que nunca me gustó ir solo con una persona, son demasiadas semanas al año. Sergio, por ejemplo, es muy ordenado en pista, te da una estructura y una solidez para que no dudes en los momentos importantes. Dani te da más la perspectiva del jugador, conoce mucho el circuito, ha jugado contra ellos y les ha visto jugar muchas veces. Los dos se compenetran y se compensan muy bien.

Ese orden en pista lo mantienes hasta que tienes la oportunidad de hacer una dejada, ahí no perdonas.

Es algo que tengo un poco innato, pero no siempre sale bien. Sobre todo hay que saber elegirla y hacerla cuando toca. Hay veces que el intercambio te lleva a hacerla cuando el jugador está lejos, pero otras veces, por acortar el punto y tener prisa, se te escapa. En la final contra Munar, por ejemplo, el día estaba muy húmedo, la pista estaba más lenta, costaba mucho ganar los puntos desde atrás. Fue un partido de mucho peloteo, intercambios larguísimos, muchas veces al no encontrar el winner rápido no quedaba otra que tirar una dejada.

¿Entrenas el golpe?

Todo se puede y se debe entrenar, el secreto está en encontrar el tacto con la pelota. Puedes entrenarlo jugando al cuadrito en el calentamiento, hacer algún ejercicio con la empuñadura continental o puedes tirar cuatro derechas fuertes y a la quinta hacer una dejada, hay muchas maneras. Cuantos más recursos tengas, más opciones tendrás de sorprender a tu rival. Lo que te puedo asegurar es que si nunca la entrenas, luego en el partido no te vas a atrever a hacerla.

Este año has jugado siete fases previas y has pasado seis. ¿Esto también lo entrenas?

Es una buena estadística (risas). Me la contaron en Villena, me dijeron que era el jugador que más Qualys había pasado esta temporada y que el segundo de la lista había pasado tres. Eso dice mucho de lo bien que he competido este año, además en todas las fases previas que he superado, luego también he podido ganar partidos en los cuadros principales. He cogido una buena estabilidad en ese aspecto.

Cuando terminas en Roland Garros, ¿por qué decidiste volver a los Challenger?

La segunda semana de Roland Garros coincidía con el Challenger de Barcelona, pero claro, yo no tenía pensado llegar tan lejos en París, no esperaba tener que rechazar jugar en Barcelona. El calendario lo tienes que planear siempre con tres semanas de antelación, de haberlo sabido hubiera apostado por jugar las Qualys de los ATP y no jugar los Challenger.

Pero llega París y ganas cinco partidos, de la previa hasta la tercera ronda.

Claro, eso me hizo meterme en el top100 y ver todo un poco más cerca, pero ahí ya estaba tomada la decisión de jugar en Villena y en Marbella. También resulta muy agradable volver a casa de vez en cuando, es muy duro estar fuera todo el año, así que si puedes jugar cerca de casa también se aprovecha.

¿Se pasa miedo al retroceder un escalón?

Miedo no, pero sí tienes la responsabilidad de que, si quieres sumar puntos, no puedes perder antes de semifinales. Es a partir de ahí cuando empiezas a sumar, si yo no llego a semifinales el torneo no me vale de absolutamente nada. Al principio lo ves muy lejos, tienes que ir partido a partido, pero si vas ganando el premio se va acercando. En los últimos días es cuando te juegas los puntos.

Has jugado dos Challenger: final en Villena y campeón en Marbella. ¿Crees que esta liga ya te la has pasado?

Lo que veo es que tengo el nivel para hacerlo bien en los Challenger si estoy conectado física y mentalmente. Creo que ahora mismo soy uno de los jugadores a evitar dentro del vestuario, además de estar también preparado para disputar torneos de mayor categoría. Aun así, el nivel de los Challenger ha subido mucho en los últimos años, si no estás bien preparado, ahora mismo cualquier jugador te puede complicar el día. Yo siempre digo que a un partido puede pasar cualquier cosa, siempre y cuando las diferencias no sean abismales. El ranking es una realidad que hace referencia a los resultados de todo el año, pero a un partido todo puede suceder.

En solo dos torneos en casa te ha dado tiempo a jugar contra cinco españoles diferentes. Vais todos en bloque.

Justo esta fin de semana lo comentaba con Taberner, que se quedó un día más en Puente Romano para volver juntos a casa todos en coche. En dos semanas había jugado con Vilella, Alcaraz, Zapata, Taberner… y ahora me tocaba Munar en la final. Por un lado es bonito pero también es incómodo, todos nos conocemos muchísimo, a veces estas en pista y automáticamente vas al sitio antes de tiempo porque ya sabemos lo que va a hacer el otro jugador.

Sois el futuro del tenis español, ¿qué puedes decir de todos ellos?

Vilella tiene un potencial increíble, aunque esta semana en Marbella no estuvo muy bien. Bernabé ha dado un salto de calidad tremendo después del confinamiento, está muy fino físicamente y jugando mejor. Taberner también ha ganado un Challenger este año, es capaz de dominar la pelota durante mucho rato en los partidos. Munar ha vuelto a levantar la cabeza después de dos primeras rondas durísimas en Grand Slam, está a un grandísimo nivel…

¿Y con Alcaraz qué hacemos?

Alcaraz va como una moto (risas). Después del confinamiento ha ganado tres Challenger, poco más se puede añadir. Va a ser un fuera de serie, aunque nunca es bueno anticipar hasta dónde podrá llegar, eso no lo sabe ni él. El tiempo lo dirá, yo le veo en el futuro optando a cosas muy importantes sobre tierra batida. De momento, en tierra.

¿Y a ti dónde te ves? ¿Con qué sueñas?

Tengo un techo alto, creo que todavía me queda mucho por crecer. Sinceramente, no aspiro a ser Nº1 del mundo ni a ganar Grand Slams, no es algo que tenga en mi cabeza, sería irreal. Lo que sí espero es tener un buen ranking y me encantaría algún día jugar la Copa Davis con España, sería un sueño. Ahora mismo está muy difícil por el nivel que tienen los de arriba, espero que en unos años dejen hueco a los que venimos por detrás (risas). Ojalá que el día que acabe mi carrera, pueda decir que llegué a todo lo que podía llegar, siendo mis aspiraciones las máximas y teniendo la conciencia tranquila. Eso es lo más importante.

Ahora mismo eres 33º en la Race, además del noveno mejor español del ranking. Si te lo llegan a decir en enero…

Nada, me doy con un canto en los dientes (risas).

¿Qué tienes pensado jugar en 2021?

El calendario está por salir, así que todavía tengo que decidir dónde juego a principio de año. Tengo claro que quiero empezar en Australia, luego ya veremos si Sudamérica, quizá algún torneo indoor, hasta llegar a marzo y jugar en Indian Wells y Miami. Por supuesto, quiero jugar toda la gira europea de tierra batida en primavera, si estoy bien creo puedo hacerlo bien y sumar bastantes puntos aquí.

Un objetivo podría ser dejar atrás el circuito Challenger.

Al final, el ranking es lo que te marca donde puedes o no puedes jugar. Si el ranking me da para jugar torneos buenos, pocas veces me verás yendo a uno de menor nivel. Esto es algo que tengo claro, he demostrado que juego mejor por arriba que por abajo. Al final yo juego al tenis para llegar a competir contra los mejores jugadores en los grandes torneos, eso es lo bonito de este deporte.