El jardín de Wimbledon, ante un año especial

Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, el Grand Slam londinense no se disputará. ¿Provocará esto cambios en el cuidado de la hierba?

Carlos Navarro | 8 May 2020 | 07.45
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El césped de Wimbledon afronta circunstancias diferentes. Fuente: Getty
El césped de Wimbledon afronta circunstancias diferentes. Fuente: Getty

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La hierba es la superficie más compleja y delicada de mantener en todo el circuito. Es por ello una especie de "superficie en extinción", la que menos semanas de juego goza en todo el año, seleccionadas específicamente en verano para que el clima respete su cuidado y su composición. Entre todos los torneos que respetan la pulcritud de esta 'tierra santa', que años atrás tuvo hasta tres Grand Slams en un mismo año, se encuentra Wimbledon. Un campeonato que, por primera vez en siglos, no se jugará.

Es por ello por lo que el jardín que se postra sobre el All England Club podría ser dado un cuidado, un cariño especial. Quizás la falta de acción provocará un menor desgaste, quizás se puedan relajar un poco el minucioso y detallado seguimiento en días de torneo. Estas dudas las respondió el Jefe de Jardinería del All England Tennis Club, Neil Stubley, en una entrevista con La Nación. Es el cargo más destacado de una legión de cuidadores que se encargan de preparar las pistas al detalle, un eslabón importantísimo en la disputa del torneo. Se muestra triste por la cancelación, pero admite que "el pasto continúa creciendo de puertas para adentro y tenemos que realizar el mantenimiento de forma adecuada".

Y es que si había alguna duda al respeto, Stubley se encarga de disiparlas: los trabajos sobre el césped se desarrollarán de la misma forma. Influye en eso, claro, que el AELTC sirva como club. Por tanto, su hierba seguirá viendo cómo es pisada por muchísimos aficionados a este deporte, y sus pistas, una vez se suavicen las medidas de confinamiento, volverán a tener acción aunque a diferente nivel. "En este momento nos dividimos en grupos para seguir con nuestro trabajo, de acuerdo con las recomendaciones de seguridad del Gobierno. Trabajamos a 20 metros de distancia, así que la distancia social no es problema; cada uno trabaja con sus máquinas y sus objetos personales, y al final de la jornada estas son desinfectadas y se colocan en el depósito. Esto es un desafío, pero uno que enfrentamos desde el inicio y que afecta al mundo entero".

Así pues, si bien sabemos que el trabajo sigue dándose prácticamente de la misma forma, es importante saber en qué punto se encuentra exactamente el césped del torneo londinense. "En este momento la superficie está blanda. Lo único que no vamos a hacer es marcar las líneas blancas, pero no reduciremos el riego hasta que sepamos cuándo se abrirán las puertas del club. Es un proceso de un par de semanas, así que una vez abra el club, colocaremos las líneas. Estamos un 95% listos para que se juegue en cualquier momento". La duda que inunda la mente de todos, sin embargo, es distinta: ¿altera el proceso de renovación el hecho de que haya menos acción? ¿Es necesario que se juegue para acometer ese cambio de tapete con normalidad? La respuesta de Neil es clara: "Que se juegue o no, no marca diferencias. La razón de nuestras renovaciones es que el mayor césped no deseado posible sea desechado. La única forma de notar diferencias de un año a otro es a través del clima; si está caluroso y seco, las canchas estarán firmes, y si la cancha está más o menos seca durante el campeonato lo vigilaremos. De todos modos, son diferencias pequeñas: no creo que los jugadores se den cuenta de la diferencia entre una cancha que está ligeramente más blanda de lo normal".

Si el clima determina en gran parte el cuidado de las canchas, uno puede ponerse a pensar en qué momento las renovaciones pasan su punto más crítico. ¿Es quizás bajo el frío invierno londinense? ¿O, tal vez, en veranos de altas temperaturas? "Diría que la etapa más complicada es la renovación a finales de verano. Hay un tiempo limitado para que las canchas queden listas de cara al año que viene y no sabes muy bien en qué momento puede cambiar el clima. La parte más difícil es de agosto a septiembre, sí, cuando aún hay gente del club jugando y nosotros tenemos que empezar con nuestro trabajo".

Por último, Neil dejó una bonita reflexión sobre qué supone ser el "máximo cuidador" de la hierba londinense y cómo se vive el torneo desde tal posición. "Cada día es un nuevo día, con sus propios desafíos. No disfrutas del campeonato hasta que termina y miras atrás. Un torneo ideal es, para mí, uno en el que los jugadores tuvieron un desempeño excelente, en el que la gente habló de los jugadores y del clima y no del césped. Si no se mencionó el césped es señal de que el torneo fue un éxito".