"Llevo varias semanas trabajando en un supermercado por un sueldo de 450€. Junto con un compañero repongo estantes y me aseguro de que las salchichas y el queso estén a la vista. También clasifico las cajas vacías". Como pueden ver, las declaraciones no tienen nada de noticioso, hasta que descubres que salen de la boca de un campeón de Roland Garros. Y no de uno antiguo, sino el vigente campeón.
Hablamos de Kevin Krawietz, el alemán que junto a Andreas Mies se coronó campeón el año pasado en París en la modalidad de dobles. El mismo que se ha tenido que reinventar durante esta cuarentena buscando un nuevo trabajo. "La semana pasada hice de seguridad en la entrada, rociando los carritos de la compra con desinfectante", explica el teutón en Der Spiegel. Desde luego, no se puede negar que a Kevin se le da bien el servicio.

