"Supero los obstáculos, no importa lo intimidantes que parezcan. Son simplemente otro paso más en mi camino hacia la cima (...). Rendirse es fácil, especialmente cuando tu oponente tiene una mano más alta. Cada punto, cada bola, no importa lo difícil que parezca la batalla, nunca me rindo, nunca dejo una batalla".
Estas frases forman parte de la campaña que Tecnifibre lanzó para Daniil Medvedev y podría parecer unas simples frases orientadas hacia la publicidad, pero toman un cariz diferente cuando salen de la boca del ruso. Porque seguro que todos, mientras leían esas palabras, recordaban lo ocurrido en la pasada final del US Open ante Rafa Nadal. Lo que hizo el ruso aquella noche perdurará durante mucho tiempo en la memoria de los aficionados ya que fue el primer tenista joven en no quedarse nada lejos de poder ganar su primer grande, remontándole dos sets a cero al balear y poniéndole contra las cuerdas en el quinto set.
Con vendas kinesiológicas en brazos y piernas, habiendo pasado rondas con mucho sufrimiento hasta esa final y con la convicción por parte de la gran mayoría de que tras perder los dos primeros sets, la final está acabada. Medvedev parecía fundido, derrotado. La camiseta se le pegaba al pecho, por el sudor, y su pelo lucía totalmente despeinado. Llegaba a algunas bolas con cierta dificultad y para cuando Rafa logró el break en el tercer set, alguno incluso se fue a dormir, pensando que todo estaba decidido. Hicieron mal.
Daniil es un jugador diferente. Formado en la fría Rusia, tiene ese carácter gélido en su ADN y ese espíritu de lucha que hace que nunca sepas si está derrotado o no. No importa lo mal que se vea, siempre tendrás la duda de si podrá darle la vuelta a todo. Porque lo que hizo Medvedev aquella noche en Nueva York fue mostrarle al mundo, pero sobre todo a sus rivales, que sin hacer ruido, ha venido para hacer grandes cosas en este deporte.
Los puntos logrados en el US Open le han servido para escalar hasta la cuarta plaza del ranking ATP y garantizarse un puesto en el próximo Masters de Londres, donde competirá por primera vez después de un año increíble, siendo el tenista que más victorias lleva en esta temporada. Pero aunque todos piensen que después de la paliza que se ha pegado el ruso este verano, con cuatro finales consecutivas y 23 partidos en 40 días, éste va a querer descansar y desconectar de todo durante varias semanas, se equivocan.
Porque fiel a ese espíritu de lucha del que hablábamos antes y apoyados en su juventud y con la confianza que tiene ahora mismo, Medvedev tiene un calendario de aquí a final de año que asusta. Se apuntó a muchos torneos, antes de haber tenido el verano que ha tenido, pero no piensa saltarse nada. "Pienso jugar todos los torneos a los que me he apuntado. San Petersburgo, Beijing, Shanghái y Moscú. Lo mismo para Viena y París. Ese es mi plan aunque podría corregirlo, dependiendo de cómo esté mi cuerpo", comentaba Daniil el otro día a su llegada a Rusia. Es decir, tiene pensado jugar seis torneos antes de Londres, cuando otro Top 5 como él apenas jugará 2 o 3, la mitad o menos de la mitad que él.
A Daniil no se le da nada mal jugar en indoor. De hecho, suma 22 victorias bajo techo en las últimas 52 semanas, siendo el tenista con más victorias en este tipo de torneos, habiendo levantado dos títulos. Habrá que seguirle muy de cerca de cara a Londres y ver si es capaz de volver a repetir una hazaña como hizo en Nueva York. Y es que, que nadie se olvide que Daniil nunca se rinde.

