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Alexei Popyrin y la bienvenida a la élite

Antiguo ganador de Roland Garros junior, el australiano de 20 años quiere dejar huella. Ya ha ganado un partido en todos los Grand Slams de 2019

Mucha gente escuchó hablar de Alexei Popyrin a principios de año por vez primera. Delgado y espigado, un desconocido chaval australiano acababa de derrotar a Dominic Thiem delante de su gente para acceder a la tercera ronda del Open de Australia. Sí, era un Thiem mermado, pero eso no evitó que aquel chaval mostrase sus armas: muchísima potencia desde el fondo, buena movilidad para su altura y un saque plano que hacía temblar a cualquiera. Era su carta de presentación al mundo.

Unos meses después, Popyrin ya sabe lo que es ser top-100 y ganar un buen puñado de partidos a nivel ATP, y lo mejor de todo es que sabe que su trabajo aún se encuentra en fase embrionaria. Constante progreso es el lema de un chico cuya historia es un guiño a la multiculturalidad: nacido en Australia pero de padres rusos, Alexei se trasladó a Dubai durante dos años por compromisos de su padre y acabó mudándose a Alicante, donde entrenó con otro australiano de nacimiento pero español de "adopción", Alex de Miñaur. Estando en tres continentes, al final Popyrin ha acabado estableciéndose en la Academia de Patrick Mouratoglou, donde guarda una buena relación con Tsitsipas y demás tenistas que allí entrenan.

Es allí donde Popyrin ha aprendido que no solo hay que tener buen tenis para romper barreras, sino sobre todo adoptar una mentalidad ganadora. Alexei no le tiene miedo a nada ni nadie: "Creo que salir a la pista sin confianza en que vas a ganar no tiene sentido. Creo en mí, creo que puedo ganar el partido y en que puedo llevar al límite a cualquiera si juego a mi máximo nivel. Trato de ser consistente, de tener menos idas y venidas durante un partido. En eso tengo que trabajar y vendrá con la experiencia", reconoce en la página de la ATP.

Este 2019 es el primer año en el que Popyrin juega íntegramente el circuito ATP, y aún necesita refinar ciertos aspectos de su tenis. Esa actitud puede a veces hacerle parecer un caballo desbocado, y es que el australiano mezcla tramos de gran juego y palos desde el fondo con otros de inexplicables errores. Sin embargo, si algo caracteriza a Alexei es que toma todos los partidos de igual modo. De hecho, no piensa mucho en rankings, números u oponentes, como demuestra en la previa a su compromiso de segunda ronda en este Us Open ante Kukushkin: "Voy partido a partido, honestamente. No sabía a quién tenía en segunda ronda, si a Bautista o a Kukushkin. Me enteré justo antes de ver al fisio de que Bautista había perdido, pero me voy a preparar del mismo modo. Voy a analizar a mi rival y voy a hacer lo mismo que hubiese hecho si jugase contra Roberto, salir a dar mi mejor versión".

Popyrin cuenta a partir de Wimbledon con un compatriota que quiere transmitirle lo mejor del añejo tenis australiano. Pat Cash es miembro de su equipo y cree que la clave para el gran año que lleva Popyrin está en su competitividad bajo situaciones límites. "Ha hecho un gran trabajo en muchas áreas del juego. Es un deportista excepcional y es muy bueno bajo presión. Esas son dos cosas muy importantes que subrayé". Su pupilo, no obstante, tiene un récord positivo en tie-breaks en lo que llevamos de 2019 a pesar de enfrentarse en su mayoría a rivales de mucho mejor ranking que él: 9-8. "Es bastante raro ver a alguien que le guste competir y jugar bajo presión. Dicho esto, está claro que es joven y no tiene miedo, no tiene nada que perder. Las cosas cambiarán cuando tenga más reputación y le llegue la presión, pero por otro lado más jugadores se pondrán nervioso contra él, así que funciona de ambas formas. Pero sí, tiene la habilidad de hacerlo muy bien en los tie-breaks".

Sin embargo, si esa es una de sus mejores características en la actualidad, el antiguo ganador de Grand Slams cree que hay un elemento por explotar en el juego de Popyrin que puede elevar su juego a otra dimensión: su toque en la red. Acercarse allí a cerrar más puntos es lo que puede llevarle a dar el salto. "Su toque en la red puede darle otra capa a su juego, donde ya tiene un gran servicio y una gran derecha, todo el mundo sabe eso, pero es que hay muchos jugadores que tienen eso. Tienes que tener más, así que estamos desarrollando otras áreas. Las pistas de hierba fueron un buen experimento para probar eso sin ningún tipo de presión y lo hizo muy bien. Alexei está desarrollando un juego completo, no solo saque y derecha, y lo está haciendo bastante bien".

En Wimbledon, Popyrin superó la fase previa, derrotó a Carreño en primera ronda y le robó un set al jugador más en forma del circuito, Daniil Medvedev. No está mal para ser un torneo en el que probar cosas, cambiar el plan de ruta dentro de la pista y añadir nuevas rutinas a su tenis. Para Cash, el camino aún es largo y su alumno está aprendiendo a mirar más allá, a pensar en el largo plazo. "Va a cometer fallos y a perder partidos que puede ganar, pero creo que está entendiendo una de las cosas que, creo, debe entender, que es empezar a hacer cosas ahora de cara al futuro. Es complicado hacer ver a jugadores jóvenes y a sus padres que hay que mirar y pensar en el largo plazo. Creo que tiene buena gente a su alrededor y creo que entiende que quizás no va a llegar arriba rápidamente. A lo mejor lo consigue, pero no lo espera".

Quizás sea el Us Open el torneo de su presentación en sociedad, donde rompa la barrera de la tercera ronda y llegue más lejos que nunca. Por ahora, a Popyrin le encanta competir en la Gran Manzana. "Creo que es el ambiente de los Grand Slams. Me gusta mucho jugar Grand Slams, grandes estadios y gradas. Hay mucho ruido, pero al mismo tiempo te hace sentir que has llegado a la élite de tu deporte". La próxima parada en el tren del crecimiento, Kukushkin. Tengan cuidado con este chico.