Por todos es sabido que el Us Open es el Grand Slam del espectáculo. El show en su máxima expresión. No hay otra forma de ser concebido para los estadounidenses, y eso se refleja en cada aspecto del mismo. La mítica e histórica sesión nocturna es un fiel espejo de lo que ocurre: a veces los espectadores están más pendientes de lo que no ocurre en la pista de tenis. El inmenso barullo, multiplicado por la confección de la Pista Central, puede hacer mella incluso en los mejores jugadores.
Ayer Rafael Nadal debutó satisfactoriamente en el Us Open, con una victoria cómoda ante Millman en la que demostró que su juego carbura. Sin embargo, no todo puso una sonrisa en la cara del balear. Rafa sufrió ese constante murmullo del público tan característico del torneo americano... solo que, en ocasiones, el murmullo se convertía en verdadero ruido, ruido del que molesta y no permite a los tenistas concentrarse. En esa dirección, el manacorí ofreció unas declaraciones recogidas por MARCA en las que deja a las claras que los niveles de ruido ayer superaron lo que podía esperarse y en los que desveló el por qué tuvo esa conversación con la juez de silla:
"Estaba parado en la línea esperando a que la gente bajase el volumen. Creo que ella se ha equivocado y ya está, no hay que darle más vueltas. Nosotros, los tenistas, no estamos acostumbrados a jugar con un nivel de ruido tan fuerte. Pero todos los años es lo mismo. Nos adaptamos".
La actitud de Rafa ya no es de enfado, sino de resignación. Acepta que la Arthur Ashe es un auténtico hervidero de gente y que es difícil alcanzar un nivel de sonido óptimo para jugar al tenis, una sensación aún más grande tras la construcción de un techo retráctil que lo amplifica todo. "Esta es una de las cosas especiales que tiene este torneo y no hay que hacer de ello un problema, sino disfrutar de ello", declaró también el manacorí.
No solo habló del ruido en la pista Nadal, también de sus sensaciones tras conseguir una victoria de mucho mérito ante la raqueta australiana. "Creo que he hecho cosas bien en el partido y otras un poquito menos, pero no puedo no estar satisfecho con lo que he hecho hoy. Estoy feliz. Fue un buen comienzo". Lo cierto es que Rafa se mostró a un nivel sobresaliente, en consonancia con lo que todos pudimos ver en Montreal. Tras la caída de varios cabezas de serie en su parte del cuadro, parece que el camino puede abrirse de cara a una posible final, aunque sabemos su actitud: ir partido a partido sin mirar más allá. Su primer rival, Millman, ya de por sí le preocupaba: "Es un oponente peligroso, hay que salir a jugar bien porque sino el partido se complica. Es joven, tiene una derecha potente y un saque potente".
Nada de eso inquietó a Nadal, ni tan siquiera el exagerado ruido de la Arthur Ashe. Ahora, el próximo paso será medirse contra otro australiano, Thanasi Kokkinakis, en una segunda ronda donde Rafa quiere continuar su camino en Flushing Meadows.

