Ashleigh Barty ganó Wimbledon Junior a los 15 años. Tres temporadas después se retiró del tenis por tiempo indefinido por el cansancio que le producía el deporte de las raquetas. Y para no alejarse de la actividad deportiva decidió incursionar en el cricket. No obstante, volvió a tomar una raqueta porque se dio cuenta que era lo que verdaderamente amaba.
Esta temporada se proclamó campeona de Roland Garros, su primer Grand Slam como profesional, y el Premier Mandatory de Miami. Además, metió un ascenso meteórico en el ranking que la depositó en la primera posición.
La australiana de 23 años cayó ayer en su debut en el WTA Premier de Toronto ante Sofia Kenin por 6-7(5) 6-3 6-4 en casi dos horas de juego. “No me adapté lo suficientemente rápido a las condiciones de la cancha por lo que no pude desarrollar mi mejor juego”, comentó. Y agregó: “No pude golpear fuerte la bola ni ser agresiva y contra rivales como ella eso trae consecuencias”. Además, dijo que “Sofia [Kenin] sirvió muy bien en los grandes momentos y logró conseguir muchos puntos gratis”.
Esta derrota le puede hacer perder el primer puesto del ranking mundial si la japonesa Naomi Osaka gana un solo partido en la ciudad canadiense o si la checa Karolina Pliskova alcanza las semifinales. Acerca de eso, sentenció: “Lo del N°1 no es algo que me preocupa. Yo trato de dar lo mejor y eso no sucedió hoy”.
Si bien se despidió rápidamente del singles, aún continúa en carrera en el dobles en pareja con Victoria Azarenka. “Todavía sigo en dobles con la esperanza de poder avanzar y coger ritmo para lo que viene que es realmente muy importante”, afirmó Barty.

