Se sabe que Nick Kyrgios no tiene pelos en la lengua. Lo que piensa, lo dice. No mide las posibles consecuencias y tampoco la futura repercusión de sus dichos. Sin embargo, aclaró en una entrevista con The Washington City Paper: “Siempre voy a dar una respuesta honesta. De lo contrario, ¿Qué sentido tiene dar una entrevista?”. De todos modos, aseguró: “No me gustan las ruedas de prensa, pero entiendo que en la sociedad actual son importantes porque es el medio para que atraer nuevos fanáticos y que la gente lea sobre el juego”. Y agregó: “Cuando pierdes lo único que quieres es sacarte el tema de encima y, además, no tenés el tiempo suficiente para poner la cabeza en frío y realmente pensar sobre lo que sucedió en el partido”.
Para los deportistas de alto rendimiento es vital hoy en día tener un conocimiento adecuado del uso de las redes sociales. Todo lo que hagan allí se puede magnificar y, además, seguramente sea replicado en gran parte del mundo. Es por eso que organizaciones como la ATP brindan cursos de manejo ante prensa. A pesar de eso, Kyrgios admitió que cuando uno es chico e irrumpe en el circuito “no está preparado para eso”. En ese sentido, afirmó: “Cuando era más joven recibí una pequeña capacitación sobre los medos, pero no creo que estuviese listo mentalmente. No era lo suficientemente maduro como para lidiar con el centro de atención”.
Siguiendo esa línea, el australiano explicó las presiones que le generaban las exposiciones de los medios. “Se esperaba que ganara muchos más partidos y cuando perdía salían a criticarme porque aguardaban más de mí”, analizó.
Si bien evidenció su sinceridad a la hora de responder cuando se le pregunta, dijo que entiende a sus colegas que muchas veces prefieren evitar decir algo políticamente incorrecto. “Varios de ellos deciden ser correctos y, en consecuencia, usan ese momento como una plataforma para mostrar y quedar bien con el patrocinador, incluso si no son así en persona”, detalló Kyrgios.

