Resulta apasionante descubrir cómo a pesar del paso del tiempo y la homogeneización del tenis, sigue habiendo pequeños reductos de resistencia, románticos tenistas que se afanan en demostrar la magia que pueden tener algunas superficies. No es fácil encontrar jugadoras en el tenis femenino que se erijan en grandes especialistas en hierba; Sabine Lisicki o Margarita Rybarikova han sido las más notables en los últimos tiempos, pero salta a la vista cómo la tendencia a golpear con fuerza, jugar plano y reducir los tiros sutiles que tanto triunfan en hierba, son la dinámica general desde hace años. La variedad que ofrece Ashleigh Barty en su tenis presentan a la australiana como una jugadora temible en hierba, pero hay más casos. El más evidente es el de Alison Riske, miembro de una abultada clase media del circuito WTA que da un paso adelante firme y poderoso cuando aparece el césped.
Y es que la estadounidense acumula 10 triunfos consecutivos, materializados en dos títulos. El primer de ellos se produjo en Surbiton, uno de los eventos ITF más importantes del calendario. Esta semana, Riske ha elevado su tenis a un estatus superior al salir campeona del WTA International Hertogenbosch 2019, erigiéndose en la bestia negra de una Kiki Bertens que soñaba con triunfar ante su título. Es el segundo título de Alison de esta categoría (ganó el primero en Tianjin 2014) y su victoria ante Bertens supone el primero en toda su carrera ante una top-10. Fue una remontada heroica, salvando cinco bolas de partido y levantando una desventaja de 0-6 1-4 en el marcador.
What. A. Comeback.@Riske4rewards is the @LibemaOpen champion, beating Bertens 0-6, 7-6(3), 7-5!#LibemaOpen pic.twitter.com/NFtaEo3Qgh
— WTA (@WTA) 16 de junio de 2019
"Me dije a mí misma que no podía ser arrasada de esa manera en una final. Tenía fe en que las cosas cambiaran, decidí luchar todas las bolas, ir punto a punto y dejarme el alma en la pista", aseveró la estadounidense de 28 años, cuya habilidad innata para desplazarse sobre la hierba, subir a la red y ejecutar cambios de velocidad y altura con sus golpes planos y cortados se erige en su mejor arma. "Decidí que debía morir matando, me obligué a ser muy agresiva y subir a la red constantemente. Estoy muy orgullosa de mí misma por haber sido capaz de hacer ese cambio táctico. Conseguir este título es muy especial para mí", asevera Alison en palabras recogidas por la web oficial de la WTA.
Clasificada en el puesto 49 del ranking WTA, se antoja difícil que pueda partir como cabeza de serie en Wimbledon 2019, lo que le situaría como una rival temible para cualquiera de las favoritas en la primera semana. Alison Riske intentará seguir sumando victorias y confianza en el WTA International Mallorca Open 2019, donde debutará contra Paula Badosa. Su potencial en esta superficie es innegable y no sería nada descabellado que siguiera siendo protagonista en esta gira sobre hierba. Alison Riske tiene mucho que decir en un tramo de temporada que puede ser muy prolífico para sus intereses.

