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Rafael Nadal y su partido perfecto

Rafael Nadal superó con creces la primera gran prueba de fuego de este Open de Australia, al derrotar a Álex de Miñaur en tres duros sets.

Algo grande está ocurriendo sobre el continente australiano. Un animal gravemente herido comienza a lamerse las heridas, y ahora quiere redimirse en el mejor escenario posible. Se levanta poco a poco, con gran esfuerzo, pero tan solo esos amagos, le sirven para atemorizar al resto de la manada. Rafael Nadal no presta oídos a especulaciones y noticias alarmantes sobre su estado de forma y es que si bien es cierto, las dudas sobre él azotaban hace justamente una semana. Cada derrota o cada obstáculo en forma de lesión es un argumento para trabajar más y más. Los frutos de ese trabajo pueden estar empezándose a recoger.

Melbourne está acogiendo la versión renovada de Nadal. Más agresivo que de costumbre, excelso al servicio y sin tantos miedos a fallar una bola. Aún ha de mejorar ciertos aspectos del juego, como el revés y un poco la movilidad. Pero este es el camino para volver a pelear por los grandes torneos. Hoy tenía su primera gran prueba de fuego con Álex De Miñaur, uno de los tenistas con mejor futuro en el tenis profesional, y al cuál venció por un sonrojante 6-1, 6-2 y 6-4 en dos horas y 19 minutos de juego.

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Los dos tenistas no tuvieron remilgos en entablar intensos y largos peloteos, con una variedad de golpes muy notable y alternando con dejadas y subidas a la red. Precisamente este último factor se antojó clave en el devenir del encuentro, hallando Nadal réditos muy positivos cuando decidió acortar la pista subiendo a volear. A pesar de lo que dice el marcador, bien es cierto que De Miñaur jugó a un nivel bastante alto, pero en frente tenía a la bestia. Tras un contundente 6-1 en la primera manga, Rafa volvió a tomar ventaja en el segundo set rápidamente. El joven tenista aussie no podía hacer nada para contrarrestar los misiles que lanzaba el mallorquín con su drive. Con dos breaks, arriba, Nadal se llevaba el segundo set por 6-2 y dejaba prácticamente sentenciado el partido.

La tercera manga fue un "quiero y no puedo" por parte de De Miñaur. Comenzó muy atascado, posiblemente al verse impotente ante el vendaval que estaba sufriendo. Nadal tomó ventaja de 2-0 y el australiano intentó quemar todas las naves para igualar el marcador. Sin embargo, el físico no le dio para más. Rafa se mostró más entero y volvió a subir con frescura a la red, aprovechando su capacidad para dominar de drive. El simple hecho de mostrarse sólido con su servicio fue suficiente para llevarse el tercer set y por tanto, el partido (6-4).

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Una victoria muy significativa, y que pone de manifiesto la importancia de este primer tramo de temporada para el balear. Rafa tiene entre ceja y ceja hacerlo bien en Australia, y parece estar en el buen camino. Este triunfo le dará mucha moral para su próximo rival, el checo Tomas Berdych, uno de los tenistas que más en forma ha arrancado este 2019. Se avecina partidazo para el próximo domingo.