Si le preguntan a Nick Kyrgios por su temporada 2018, seguramente no guardes bonitos recuerdos ni destaque grandes momentos a destacar más allá de la primera semana. Una temporada donde las lesiones le persiguieron duramente y donde el ranking cayó en picado debido a largas ausencias. Sin embargo, hubo una persona por la que sí mereció la pena pasar este infierno. Se llama Ashcon Rezazadeh, nació en Birmingham hace 24 años y en el mes de abril se convertía en el preparador físico del australiano. Kyrgios, que llevaba casi cuatro calendarios sin entrenador, abría la puerta para dejarse ayudar por alguien. Un reportaje en Sport360 nos descubre la figura de Ashcon, quien ya había trabajado anteriormente con Evans, Azarenka o Edmund. Un perfil muy interesante del que escucharemos hablar bastante los próximos meses.
Una buena definición de Ashcon antes de empezar sería aquella que le sitúa como un motivador tremendo, de esos que deja huella nada más hablas con él, ese tipo de entrenador que no solo te pone metas para cumplir, sino que luego se involucra y te ayuda a alcanzarlas. “Ash me ha hecho disfrutar del gimnasio y eso es casi un milagro. Por lo general, nunca tuve muchas esperanzas en la utilidad de los gimnasios, especialmente cuando estás solo”, afirma el de Canberra. “Es solo un par de años más mayor que yo pero es realmente maduro. Cuando hablo de él con mi madre siempre le digo: ‘¿Por qué no puedo ser yo así?’. Supongo que cada persona madura a un ritmo diferente, así que algún día llegaré a ese nivel”.

La temporada es muy larga y uno sabe que no todas las semanas serán buenas, aquí es donde entra el juego el factor de estar bien acompañado, tener cerca esa persona que lo haga todo más fácil. “Ha sido increíble tenerlo conmigo, fue una parte importante de mí durante todas estas semanas. Estuvo a mi lado cuando sufrí los problemas del codo, me acompañó cada semana de la rehabilitación. Él ya ha pasado por otros momentos difíciles y eso se nota. Me llevo muy bien con él, ha significado un punto de apoyo y de fuerza, más allá del acondicionamiento físico. Hace otras muchas cosas por mí y además es un gran tipo”, refuerza Nick sobre Ashcon.
Más allá de Kyrgios, el objetivo de nuestro protagonista es llegar a metas mucho más altas, promover la salud mental y el bienestar con uno mismo a través de reuniones durante los torneos para darle un empujón a esa gente que carezca de motivación en su vida. “Quiero devolverles algo a la gente, especialmente a la gente que viene a ver el tenis No soy un experto en psicología, pero si alguien puede relacionarse conmigo, entonces creo que nos llevaremos bien. Quero ayudar a poner objetivos, a darle sentido y dirección a las personas, que cada uno sea consciente de lo que está pasando y sea capaz de sentirse bien con uno mismo. No se trata del tenis, sino de la vida humana”.

Para entender de dónde nace esta filosofía tan humanitaria hay que bucear en el pasado de Ashcon. Un joven que lo pasó muy mal cuando era niño debido a sus problemas, los cuales le hicieron verse diferente y alejarse de la sociedad. Solamente la figura de su hermano le ayudó a sacar la cabeza de aquel agujero en el que se había metido y que le había llevado a hacer alguna que otra tontería con la comida. “Si puedo ayudar a alguien en Australia, en Nueva York, en Mallorca, donde sea, para mí ya será una victoria. Por mucho que les esté ayudando, en realidad son ellos los que me están ayudando a mí”, concluye.

