El primer paso de Novak Djokovic en este Masters 1000 de París, en el que podría incluso terminar como número 1 del mundo, se saldó con una trabajada victoria ante el siempre correoso jugador portugués Joao Sousa, al que venció por 7-5 y 6-1. El serbio, que tuvo que tirar de arreones de pura clase en el primer set, visiblemente acalorado en los primeros juegos, pudo encaminar la cita con un nivel que seguramente trate y logre de elevar en próximos compromisos.
Y es que el primer set se le complicó al balcánico después de situarse por 4-1, tramo del partido en el que pudo verse el buen nivel que mostró el de Belgrado en los primeros compases. Desde la primera bola, Novak igualó y superó en ritmo de golpeo, en movilidad y activación ante un Sousa más rodado y siempre enérgico en todos sus golpes. El luso, dotado y reconocido por ser especialmente intenso en todo su juego, no encontró en su rival un punto de relajación. Nole salió sabiendo quien tenía enfrente.
Pero en el transcurso coincidió con un Sousa que sí supo encontrar el ritmo y poner a Nole a pegar en carrera. Aunque a la larga ese escenario favorece al serbio, que dejó puntos absolutamente impresionantes moviéndose de esquina a esquina, Sousa se metió de lleno en el encuentro, ajustando los intercambios, y llevando el set al terreno del detalle y lo mental. Sí, también ahí, sobre todo ahora, Nole también es muy superior. Un break en el duodécimo juego le dio a Nole la ventaja en el partido.

Lo que vino después fue la tranquilidad. La superioridad. El dominio del número 1 del mundo. Con su aparente facilidad para leer el servicio y todos los movimientos de su rival, Djokovic zanjó el asunto con una de esos cambios de marcha que sólo están a su alcance en este momento. Especialmente preciso estuvo con su servicio, con el que varió con enorme sutileza en momentos del segundo set. No hubo manera de discutir desde lo mental y lo físico lo que fue creando Nole en el segundo set, que cerró por 6-1.
Sin contar con la mencionada sensación de sofoco que reflejó su rostro en algunos compases, lo cierto es que su primera toma de contacto con la pista en Bercy puede tomar como enormemente satisfactoria. Supo resolver con entereza la pérdida de la ventaja del primer parcial y cerró con enorme facilidad. Es el hombre a batir y sólo puede ir a más durante la semana. Siguiente rival: el bosnio Damir Dzumhur.

