“Yo sé que si a principio de año aparezco arriba en esas cuatro estadísticas es porque estoy jugando bien. Si no aparezco allí es algo malo”. Habla uno de los mejores restadores del momento. Y también uno de los mejores restadores a nivel histórico. Diego Schwartzman tiene muy claro qué los cuatro parámetros que analizan su resto le sirven como termómetro de su nivel y su rendimiento. Y no es de extrañar, porque en ellos es una figura del tenis actual.
En una charla con ATP World Tour, el argentino sabe que su talento natural y su minucioso trabajo en dicho aspecto del juego es su verdadera fortaleza. A pesar de no gozar de una gran envergadura, su intuición y sus manos le confieren una virtud de la que ha hecho gala desde que se ha metido entre los 30 mejores del mundo. Para el 'Peque', obtener puntos sobre primer saque, puntos sobre el segundo, convertir puntos de rotura y ganar juegos al resto es su razón de ser en el tenis de hoy.
El resto se ha convertido en un golpe absolutamente fundamental en el tenis moderno. Los materiales permiten aprovechar la velocidad de la pelota o encontrar efectos y ángulos extraordinarios para asumir la iniciativa del punto. En eso, y en compensar su debilidad con el servicio, Schwarztman tiene un ejemplo cercano de lo que es la excelencia en dicho campo: Guillermo Coria.

Diego está entre los 10 mejores restadores de la Era Open (entre tenistas con al menos 200 partidos disputados en la Era Abierta), por encima de especialistas en la materia como Michael Chang, David Ferrer y Andre Agassi, y ocupa el cuarto lugar entre tenistas en activos, solo por detrás de Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray.
Como recoge la web de la ATP, Coria y Schwartzman tuvieron charlas técnicas a la hora de analizar y mejorar dicho golpe y momento del juego. ‘Métete, con los brazos hacia delante, cierra siempre en diagonal que ya le sacas espacio al otro; largo por el medio, esa siempre surte efecto". “También le dije que cuando jugase en cancha rápida y en césped, hiciera armados cortos y jugara con la velocidad del saque. Si armas corto y devuelves rápido, tomas la iniciativa del punto. No le recomendé mucho más que movimientos rápidos para acortar tiempos. Nosotros que tenemos mano lo podemos hacer”.
“Nos decía que iba variando, entendiendo el momento del partido. Coincidimos en que la primera pelota es muy importante, y nos dijo que, por ejemplo, en un 30/30 se echaba un paso atrás para sí o sí poner el punto en juego”, relata Schwartzman sobre las nociones y consejos de un Coria que usaba su inteligencia para crear un patrón diferente con cada sacador. “Yo intuía bastante. Trataba de leer, estudiar al rival, seguir la jugada e intuir. Veía si me convenía irme para atrás y devolver con peso, o jugar más rápido para tomar la iniciativa del punto. Por eso cuando ‘El Peque’ me preguntó cómo me gustaba devolver, me hizo dudar. Yo no tenía un patrón fijo. Dependía del rival. Contra sacadores con buen kick, por ejemplo, tenías que meterte un poquito más. En general, variaba bastante”.

