La eclosión de una joven jugadora siempre es motivo de ilusión, y aún más cuando ésta se produce en un gran torneo, ya sea un Grand Slam o una WTA Finals. Elina Svitolina que siempre se ha caracterizado por su enorme talento y a la vez por su irregularidad, parece que esta semana en Singapur le ha salido todo bien. Su juego brillante y su carisma sobresaliente se reúnen en la semana impecable que ha cuajado la jugadora ucraniana, y lo hace ante la orgullosa mirada de todos los aficionados al tenis femenino, que reconocen en ella una tenista a tener en cuenta en el presente y obviamente en el futuro de este deporte. Hoy en la final ante Sloane Stephens, la jugadora nacida en Odessa venció por 3-6, 6-2 y 6-2 en dos horas y 23 minutos de juego.
Ya avisó en la Round Robin que venía a Singapur para ganar y en semifinales ante Bertens lo confirmó. Allí protagonizó uno de los encuentros más memorables que se recuerdan estos últimos meses. No parece haber afectado en exceso a la joven Svitolina, empeñada en dar el salto cualitativo previsto a tenor de sus cualidades, pero no esperado tan pronto.
No ha de ser fácil presentarse en la final de uno de los torneos más importantes del mundo y hacerlo ante un público entregado a su causa. A sus 24 años, Elina Svitolina experimentó el sabor amargo que generan los nervios aferrados al estómago al salir a la pista, y jugó un primer set repleto de errores no forzados por precipitación y por su poca costumbre de jugar partidos de este calibre.
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Stephens lo aprovechó para meter muchas bolas dentro y jugar con tremenda comodidad. Sin embargo, eso no le bastó ante la versión de Svitolina que se vio desde los compases iniciales del segundo set. Y es que la ucraniana se soltó totalmente, comenzó a moverse con más velocidad y a tirar golpes ganadores con su sólido revés. Encontró la calma necesaria para asumir riesgos y obtener beneficios y ya fue prácticamente imparable.
La estadounidense no encontró más argumento que el de correr detrás de la bola acogiéndose a que el nivel de acierto de Svitolina bajara. Pero no lo hizo. La ucraniana no se puso nerviosa a la hora de cerrar el encuentro y consumó un triunfo para la historia. Con esta victoria, la jugadora ucraniana ascenderá hasta la cuarta posición del ránking WTA y se situará muy cerca de su mejor puesto en la clasificación mundial. Stephens por su parte, amanecerá mañana como número cinco.

