Ya todos conocemos como funcionan los tenistas croatas. El gen competitivo está implícito en su carácter, la sangre caliente corre por sus venas y el sentimiento identitario es el mejor impulso para un evento como éste. Los croatas, como buenos balcánicos, siempre son peligrosos y son difíciles de batir. No importa el momento en que lleguen, los rivales a los que se enfrenten o el contexto en que lo hagan. El aura competitiva que desprenden es difícilmente igualable y esta misma semana en la eliminatoria de Copa Davis 2018 ante Estados Unidos fue una prueba más.
El tenis croata ha visto tiempos mejores. Atrás quedó la generación de Ivan Ljubicic, con el efímero Mario Ancic y un Ivo Karlovic en plena forma que lograra la Copa Davis en el año 2005, venciendo a potencias tenísticas como Estados Unidos, Rusia o Eslovaquia. Actualmente siguen con una presencia notable en torneos de alto nivel, con Cilic y el joven Coric como máximos estandartes. Lo desalentador para el equipo croata viene en la ausencia de actores secundarios, con Viktor Galovic o el propio Ivo Karlovic fuera del top 100.
Ya conocemos todos a Marin Cilic y sabemos en qué aspecto destaca y en cuáles no, pero aún no sabemos todos de Borna Coric, un tenista que de carácter va sobrado, pero que carece aún de la fuerza física requerida para competir al 100% de sus posibilidades durante partidos largos y ante los mejores. Los golpes del joven Borna son de gran talento pero falta potencia, o más bien, continuidad en la potencia. Pero parece que su eclosión final está más cerca que nunca, ya que 2018 está siendo su gran año, siendo decisivo para su país en Copa Davis y logrando títulos importantes como el conseguido en Halle ante Roger Federer.

Tras derrotar en el día de ayer al estadounidense Frances Tiafoe en el quinto juego de la eliminatoria que enfrentó a Croacia y Estados Unidos por un puesto en la gran final de Copa Davis, el tenista croata se mostró muy emocionado por el hito conseguido: "Es el momento más importante de mi vida, el día más feliz. Nada se puede comparar con esto. Lo recordaré hasta el final de mi vida. Estuve enfadado conmigo mismo al no aprovechar el 5-1 con que le aventajaba en el tercer set. En ese momento miré hacia las gradas y comprendí que aquí estaban por nosotros, y que tenía que luchar hasta el final para poder salir victorioso", destacó Coric en unas declaraciones recogidas por Mundo Deportivo.

