Rafael Nadal ya se encuentra en la segunda ronda del último Grand Slam. Y el último Grand Slam de la carrera de David Ferrer se saldó con una retirada en el segundo set, cuando iba break arriba tras ceder la primera manga. Una lesión en su gemelo, tocando el tendón de Aquiles que tanto ha lastrado su desenlace como profesional, le impidió poder competir y dar más guerra a un Nadal que no encontró las mejores sensaciones en lo que duró el partido.
Afectado por dolencias en sus dos tendones y sin posibilidad de alargar los partidos a causa de la inflamación y los dolores que le producen sus lesiones -no puede ni bajar bien las escaleras-, David Ferrer se resignó, dio la mano a su amigo Rafa Nadal y se despidió de los Grand Slams para siempre. Aún con torneos de los que despedirse en 2018 de manera definitiva, con paradas ya escogidas, Nueva York no pudo asistir a un final completo y disputado.
Y eso que David, que experiencia y tenis ha tenido siempre para competir al máximo nivel, comenzó y jugó de manera más que notable dadas las circunstancias. Con un Nadal que no se encontró demasiado cómodo con su derecha y su servicio, el valenciano pudo entrar en ciertos intercambios y tratar de tú a tú al número 1 del mundo. En el parcial de apertura fue a trompicones el balear, sin demasiada continuidad en sus golpes y en sus jugadas, errático y aturdido en la segunda manga.
Allí, Ferru hizo dos breaks y se situó con 4-3 y servicio. Antes de eso, llamó al fisio hasta en dos ocasiones y se le oyó hablar con su banquillo sobre el incipiente dolor, que no cesó y que impidió mantenerle en el partido. "Otra vez, ahora duele más (...). No puedo jugar", exclamaba David con mucha frecuencia. Visto para sentencia, David masculló una posible rotura y terminó cojeando ostensiblemente antes de emocionarse junto a Brad Gilbert al término del encuentro, momentos antes de firmar autógrafos.
"Hemos jugado una final de Grand Slam, dos semifinales, hemos ganado juntos dos Copas Davis, pero sobre todo es uno de mis mejores amigos en el circuito", fueron las palabras de un Nadal que supo con antelación que David no iba a poder terminar el encuentro. Se marcha de os Grand Slams, del formato a cinco sets, alguien que luchó como nadie por levantar uno, que contextualizará, con el paso del tiempo y como ningún otro jugador, lo que significó jugar en la era de los más grandes de la historia. Y se marchará habiendo sido el mejor jugador posible que su potencial disponía.

