Aunque su nombre lleva sonando desde hace mucho tiempo, la realidad es que Mirra Andreeva todavía tiene 18 años. Su precocidad la ha llevado a adaptarse en tiempo récord al circuito, aunque el camino hasta encontrar esa comodidad no fue sencillo.
En el Media Day del Mutua Madrid Open 2026 pudimos escuchar a la pupila de Conchita Martínez hablar sobre algunos temas interesantes, como por ejemplo la diferencia entre venir de jugar en Linz y competir ahora en la capital de España. Pero no solamente hubo tiempo para tratar temas técnicos, también quiso Mirra Andreeva toca una esfera tan interesante como la madurez como jugadora, incidiendo en ese etapa que le llevó adaptarse a un estilo de vida que siendo menor de edad puede suponer una presión insoportable.
Feliz por volver a Madrid
“Madrid tiene muchos recuerdos hermosos para mí, así que siempre estoy esperando volver a este torneo cada año que juego. Ahora mismo estoy emocionada de volver a competir aquí, hoy entrené por primera vez y salió todo muy bien, la práctica fue muy buena. Tengo una buen feeling, la atmósfera es increíble, así que estoy feliz de jugar aquí de nuevo”.
Vivir el circuito desde una edad temprana
“Digamos que no es la parte más fácil, pero creo que con el tiempo tienes que aceptar cada situación y aprender a vivir con eso. A veces resulta mucho más complicado para ciertas personas, por eso también algunos tenistas terminan alejándose del tenis. Creo que si una persona siente que necesita algo, entonces siempre será una buena decisión, al final tú eres la única persona que de verdad sabe lo que necesitas”.
La soledad del jugador individual
“No es fácil viajar todo el año y no ver a tu familia a menudo, incluso estando con tu equipo te puedes sentir solo. No es un deporte fácil, pero entiendo el sacrificio. Yo he pasado ya por muchas cosas en el tour, pero hasta ahora no he luchado contra eso, así que espero que no llegue a ese punto en mi carrera en el que me tenga que despedir”.

De Linz a Madrid, un desafío que requiere de tiempo
“El desafío es apasionante, porque venimos de jugar en tierra batida bajo techo y ahora nos vamos a jugar al aire libre y encima con altura, condiciones totalmente diferentes. Creo que será muy importante lo que pase durante los primeros días, entender exactamente estas condiciones y por qué son tan diferentes. Vamos a necesitar un poco de tiempo para acostumbrarnos, eso seguro, pero luego acabaremos ajustando todo como toca. Hacer una buena preparación también es clave, a partir de ahí veremos cómo me encuentro, siempre hay que escuchar lo que dice tu cuerpo”.

