Como si de la noche a la mañana les hubiera picado el mosquito de la modernidad, Wimbledon va camino de parecer otro torneo. Es verdad que todavía representan la primera página histórica del tenis mundial y eso conlleva arrastrar varias tradiciones, pero algo está cambiando. Hace años que instalaron el techo en la Central Court, la semana pasada salió el debate de implantar el tiebreak en el quinto set y ahora, según Daily Mail, el AELTC podría estar pensando en cambiar la hierba natural por la hierba artificial. No, no se han vuelto locos, simplemente están empezando a mirar por el mayor beneficio posible de cara a 2019.
¿Qué supondría este cambio? Para empezar, una mayor duración de la hierba y una mayor cantidad de partidos en pistas importantes. Muchas son las críticas que recibe la organización por meter tan pocos partidos femeninos en sus canchas grandes, pero es que no hay margen para más. Este verano el programa ofrecía tres asaltos en la Centre Court (dos masculinos y uno femenino), un detalle que no gustó demasiado a los fieles seguidores de la WTA.

"En un mundo ideal, nos gustaría tener cuatro partidos en la Center Court y otros cuatro en la Court 1. Lo que la gente nunca recuerda es el hecho de estar tratando con una superficie natural. Es hierba”, afirma Tim Henman al diario británico. “Tienes que mantener esta pista en buen estado durante 13 días y si lo matas en los primeros cinco días, entonces estás metido en un buen problema”, subraya el ex número 4 del mundo.
“Wimbledon está invirtiendo mucho dinero en encontrar una superficie híbrida que nos pueda ayudar. Cuando tú ves los campos de fútbol o los de rugby en la actualidad, ellos apenas tienen un 3% de hierba artificial. Simplemente estamos debatiendo qué pasaría si una pista de tenis tuviera el 5%, o si tuviera el 10%”, amplía Henman. “Si retrocedes a pasadas generaciones, esta superficie fue enorme en América, Australia o la India, pero muchas personas se cansaron por la dificultad y el coste del mantenimiento. Si la hierba artificial nos puede ayudar, podría ser un movimiento relevante para Wimbledon en el futuro”, declara el ex jugador.
La realidad es que la hierba natural sufre un desgaste importante a lo largo de los 15 días de competición. De hecho, poco tiene que ver la hierba del primer día con el día de la final, ni siquiera con todos los cuidados y precauciones que intenta pretender la organización. La idea sería implantar una hierba artificial muy similar a la del rugby e implantar primero a nivel de clubes para ver su aceptación. Todo sea por no sufrir este diferente trato con el circuito femenino y poder ofrecer cuatro partidos por jornada en la Centre Court.

“Ahora mismo estamos muy cerca de poder presentar una pista de entrenamiento con la superficie de hierba híbrida. Sabemos cómo es una cancha 100% artificial y sabemos que no es lo ideal pero, ¿qué tal un 3%? ¿un 5%? ¿un 10%? ¿Cómo responderán los pies? ¿Cómo será el movimiento?”, se cuestiona Henman. “No hay nada mejor que una buena cancha de hierba, pero no hay nada peor que una cancha de hierba mala. La gente tiene una imagen de las pistas de hierba artificial en la que te metes a jugar y te quemas, pero en funciona en el rugby…”.

