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Las cinco derrotas imposibles de Roger Federer
Repasamos los cinco partidos que perdió el suizo después de haber ganado los dos primeros sets. Kevin Anderson, el último de su lista negra.
Siendo el tenis un deporte tan variable y de amplias posibilidades, siempre hay algunos casos que cuestan más de imaginar. Por ejemplo, ver perder a Roger Federer. Le verás perder, claro está, pero no es lo habitual. Luego hay otros ejemplos más difíciles todavía, como verle perder en hierba, o verle perder un partido después de haber amarrado el suizo una ventaja de dos sets. Pero esto es tenis y (casi) cualquier cosa puede pasar. Incluida, esta última hipótesis. Cinco fueron los hombres capaz de voltear un resultado de 0-2 frente al oriundo de Basilea, los cinco que conforman una lista negra de decepciones que fue ampliada en la jornada de ayer por Kevin Anderson.
2003 – Lleyton Hewitt
Resultado: 5-7, 2-6, 7-6, 7-5, 6-1
Aquello fue un desastre de los que Federer seguro todavía recuerda, aunque ya no con tanta amargura. Semifinales de la Copa Davis frente a la Australia de Lleyton Hewitt. Cuarto punto de la eliminatoria. Roger, que ya había ganado hace dos días a Philippoussis, necesita volver a ganar si no quiere despedirse del torneo. Y el partido empieza mejor imposible, con 7-5, 6-2 y 5-3 para el el helvético. Un 30-30 indica que apenas dos puntos separa a Melbourne Park de ver un quinto punto… hasta que Lleyton se agarra al partido. No solo le fuerza el tiebreak y se lo gana, sino que luego en el cuarto set, después de recortar Federer una distancia considerable (perdía 5-2 e igualó a 5-5), el de Adelaida vuelve a acelerar y rompe el parcial donde más duele. Demasiados golpes para un Federer que con 22 años iba a sufrir un último set infernal. Suiza caía eliminada y Australia acabaría ganando en la final a España.
2005 – David Nalbandian
Resultado: 6-7, 6-7, 6-2, 6-1, 7-6
Han pasado dos años desde el desastre en la Copa Davis ante Australia y la vida ha cambiado mucho para Roger Federer. Ahora es el número 1 del mundo, cuenta con seis Grand Slams en su poder y ha conquistado las dos últimas Copas de Maestros. Pero el suizo busca la tercera consecutiva y enfrente aparece David Nalbandian, un jugador capaz de ganarle los cinco primeros duelos de la rivalidad. El partido va a ser incómodo y Roger lo sabe, pero se basta de dos tiebreaks para ir remando hacia la orilla. Un nivel excelso de tenis con la moneda cayendo siempre a su favor. ¿Se rendiría el Rey David ante tal situación? Todo lo contrario, es entonces cuando el argentino saca sus mejores armas. Dos parciales de ensueño y un quinto donde Nalbandian llega a dominar por 4-0. Solo ahí llega la reacción de Federer, quien iguala el marcador, hace break y se coloca con 6-5 y 30-0. Oportunidad que se esfumaría, porque no sería capaz de meter dos bolas dentro desde ese momento. El de Córdoba se hizo gigante en el tiebreak y lograba el título más importante de su carrera.

2011 – Jo Wilfried Tsonga
Resultado: 3-6, 6-7, 6-4, 6-4, 6-4
Otro salto en el tiempo para un Federer que en 2011 ya era una eminencia, muy cerca de ser el mejor tenista de todos los tiempos. Eran 16 los Grand Slams que portaba ya en la maleta, incluidos los seis Wimbledon que hacían de La Catedral su torneo predilecto. En 2010 un traspiés con Berdych le iba a impedir avanzar en el cuadro, así que era momento de reconquistar aquello que era suyo. Número 3 del mundo por aquel entonces, el suizo tuvo un camino cómodo hasta los cuartos de final, donde solo Mikhail Youzhny pudo robarle un set en cuarta ronda. Nada de qué preocuparse, enfrente había un rival al que dominaba por 5-1, de hecho, el francés solo le había ganado sets en esa derrota de Canadá 2009. El encuentro arranca bien para un Federer que ya domina dos sets a cero. Nadal, Djokovic y Murray ya esperan en semifinales, así que él no puede fallar. ¡Es su jardín! Pero el galo se olvida de todo y empieza a jugar más fluido, sin presión, sin nada que perder. Un triple 6-4 condena al de Basilea que, por segunda temporada consecutiva, cede en los cuartos de su torneo fetiche.
2011 – Novak Djokovic
Resultado: 6-7, 4-6, 6-3, 6-2, 7-5
No hará falta cambiar de año para recordar el cuarto partido sangriento de esta lista de pesadillas para Roger Federer. Tras el varapalo de Wimbledon, el suizo aterrizaba en Nueva York sabiendo que era la última oportunidad del año para ganar un Grand Slam. Una cita a la que no falló de 2003 a 2010 y que, esta vez, se había retrasado. Semifinales en Australia, final en París y cuartos en Londres. No eran malos resultados, pero siempre apareció un rival más fuerque al otro lado de la red. Los fantasmas quisieron que Tsonga volviese a su camino en los cuartos de final, aunque esta vez no dio tanta guerra y la victoria caería en sets corridos. Y de repente, Djokovic, el hombre del que todo el mundo hablaba. El número 1 del por aquel entonces, inmerso en una temporada de ensueño que le había llevado a lo más alto, a confirmar el gran jugador que siempre prometió ser. El duelo vuelve a empezar bien para Federer con un tiebreak de infarto y un 6-4 mucho más tranquilo. Pero Nole reacciona y saca el chacal que lleva dentro con dos mangas por la vía rápida. Llega el parcial definitivo, pura igualdad, hasta que el suizo rompe y se pone 5-3. ¡Hasta se pone 40-15! Dos bolas de partido que sería neutralizadas y hundirían a Roger a las cavernas. Del 5-3 pasaríamos al 5-7 a favor de un Novak que dejaba a su rival tocado, sin final y sin Grand Slams esa temporada.

2018 – Kevin Anderson
Resultado: 2-6, 6-7, 7-5, 6-4, 13-11
La última de la lista y no por ello menos dolorosa. Todas escuecen por las maneras y sobre todo por el contexto. Esta vez, de nuevo en Wimbledon, como ante Tsonga. Su jardín particular, donde defendía corona y donde acumulaba ya 34 sets ganados de manera consecutiva. Parecía que todo estaba diseñado a medida para que el helvético saliera campeón, o al menos alcanzara ese billete a luchar por la corona. Anderson, Isner y Raonic por su parte del cuadro en cuartos de final, una invitación a dar un golpe sobre la mesa y demostrar por qué él era el principal cabeza de serie. Pero todo se torció en esa bola de partido del tercer set al resto. Desconexión, apatía y falta de determinación. Lo acabó pagando Roger con un 13-11 sangriento en el quinto set. Horas más tarde, el de Basilea prometería en rueda de prensa volver en 2019 para la reconquista