Sucedió en mitad del partido entre Roger Federer y Nick Kyrgios en Stuttgart. En juego estaba el billete a la final, pero siempre hay hueco para un pequeño chiste si la ocasión lo merece. Servía el australiano cuando, de repente, un bebé comienza a llorar. Nick detiene su liturgia al servicio, mira al suizo y se atreve con la broma: "No es mío". Hasta al mismo Roger le entra la risa. Una pequeña anécdota dentro de un encuentro que respiró en todo momento muy buen rollo y plena deportividad y respeto entre ambos.
Crying baby -- pic.twitter.com/4HT8Pedg1s
— Optimist☀️ (@VolleyMePlease) 16 de junio de 2018

