Juan Martín del Potro supo cuándo debió apretar ante un Albert Ramos que vio cómo el argentino le asestaba dos roturas en el momento decisivo de los dos primeros sets, decidiendo de esa manera el partido. 7-5 6-4 6-1 para el argentino, que a cada partido deja mejores sensaciones y se planta así en la segunda semana de Roland Garros apoyado en su tremenda derecha que incluso sobre la tierra de París sigue haciendo el mismo daño que en pistas rápidas.
Tras el fin del partido entre Nadal y Gasquet, muchos fueron los aficionados que salieron de la Chatrier para descansar, comer algo o simplemente darse una vuelta y pudimos ver unos primeros juegos con un ambiente un tanto frío por lo despoblado de la grada. Eso se transmitió a la tierra, con unos primeros juegos de tanteo entre los dos sin demasiado que destacar hasta que en el octavo juego, Juan Martín aprovechó un pequeño momento de desconcentración de Albert para romper su saque. Eso fue lo que hizo mover un poco el avispero y que pudiéramos ver algo más de tensión. El español rompía el saque a Juan en el siguiente juego, salvando una pelota de set pero no evitaría que el de Tandil le volviera a romper justo antes de llegar al desempate.
La segunda manga fue mucho más disputada que la primera. Vimos opciones para los dos a la hora de poder irse un poco en el marcador, con una rotura para cada uno en los juegos centrales de esta manga. Quizá, el argentino parecía un puntito por encima de Albert ya que el español mantenía un porcentaje muy bajo de primeros saques (54%) y eso hacía que Delpo pudiera presionar más al resto y ponerle en más problemas. Esa presión la notó Ramos a la hora de sacar para mantenerse en la segunda manga y de nuevo, como sucediera en el set anterior, el argentino le hacía un break decisivo para ponerse con mucha ventaja en el marcador.
Albert le intentaba cargar el juego a Delpo por el lado del revés, pero cuando el de Tandil soltaba la derecha plana, marcaba la diferencia. A pesar de que no había mucha humedad, quizá al ser el final del día hacía que esos golpes planos le hicieran tanto daño a Albert, que no lograba sacárselos de encima. Le afectó perder ese segundo set así al catalán, que comenzó la tercera manga sufriendo otra rotura, una losa demasiado pesada ya para sus aspiraciones ante un Del Potro que aceleraba hacia los octavos de final después de llegar al torneo con dudas sobre su participación. Isner o Herbert será su rival por un puesto en cuartos.

