Se cumplen 25 años desde que Pete Sampras alcanzara la cima del tenis mundial por primera vez en su carrera. El de Washington, segundo jugador con más semanas en el trono y jugador que más veces terminó nº1 a final de año, Sampras comparte sus reflexiones sobre lo que fue el camino hacia lo más alto, en un reportaje muy interesante realizado por la web de la ATP. Compartiendo su experiencia en diversos tramos de toda su carrera, el estadounidense muestra cómo fue preparándose para llegar... y mantenerse.
"Todos los niños dicen que ser nº1 del mundo es como un sueño mientras crecen, pero en realidad no lo dicen en serio", advertía Sampras cuando fue entrevistado en los meses posteriores a su primer ascenso. "El objetivo para mí siempre fue ganar Wimbledon, para ser mencionado en la misma frase que Laver y Rosewall, pero ser el número 1 fue la guinda del pastel. Mantenerme en el número 1 fue la parte más difícil. Necesitas corazón, mente y talento para ser nº1 durante años. Necesitas el corazón para ganar cuando no estás jugando lo mejor que puedes. Necesitas la mente para superar los desafíos y una fuerte voluntad que pocos poseen. Realmente necesitas todo el pack. No es tan frecuente, es algo que han tenido los grandes de todos los tiempos, como Roger Federer y Rafael Nadal".
En su caso, ganar Wimbledon fue el despegue definitivo para considerarse a sí mismo como el mejor del mundo. "Me preparé para ser el número uno y cuando llegué allí, hubo satisfacción, pero no fue hasta después de ganar Wimbledon unos meses después cuando sentí que me lo merecía. Pero sin duda, después de llegar al número uno, mi entrenador Tim Gullikson y yo sentimos que ahora podríamos trabajar más duro para ganar otro major".
Ese reconocimiento fue experimentándolo con el paso del tiempo y así se preparó para mantenerse el máximo tiempo posible. "No sentí el impacto de ser el nº1 inmediatamente. Fue solo cuando llegué a Wimbledon cuando existía la expectativa de que podía ganar un título importante o uno grande, y sentí que realmente había una 'X' en mí. Fue en Londres cuando me di cuenta de que tenía la mente, la voluntad y el corazón para ser el número 1. Realizas más entrevistas y realmente entiendes lo que significa ser el número 1. Al final, se trata de ganar partidos y grandes torneos".
Además, Sampras guarda el record, que ni siquiera Federer ha podido batir, de terminar seis veces como número 1 a final de año. "Sabía lo que tenía que sacrificar y trabajé muy duro para estar allí durante seis años consecutivos a final de año. Hubo momentos en que lo perdí con Agassi, Rafter o Ríos, pero al final de cada año lo recuperaba. Me mantenía al tanto de los resultados y sabía que siempre podría presionar en marzo, jugar torneos adicionales y recoger puntos durante el circuito".
Por último, Sampras deja una frase realmente importante, y es que ser número 1 durante tantísimo tiempo, seguramente agotó sus reservas y acortó su carrera. "La única vez que realmente trabajé duro para ser nº1 fue en 1998, cuando perdí y gané el nº1 varias veces. Jugué un par de semanas más en Europa para romper la marca de Jimmy Connors de cinco años consecutivos terminando como nº1, un récord que aún significa mucho para mí. Cuando perdí el primer lugar en noviembre de 2000, no estaba triste de ninguna manera. No tenía nada que demostrar y estaba bien con ser el nº2 o el nº3. Me costó mucha energía, voluntad e impulso para mantener el ranking, y para ganar muchos partidos. Quizás ser número uno durante tanto tiempo también acortó mi carrera".

