Juan Martín del Potro nunca ha escondido que uno de sus grandes ídolos siempre ha sido Roger Federer. Los dos se han encontrado un total de 25 veces en una pista de tenis con un balance positivo para el suizo bastante desnivelado de 18-7. En sus inicios, Juan no tenía la experiencia que tiene ahora y los siete años de diferencia entre los dos se notaban a la hora de enfrentarse. De hecho, esa diferencia tan grande en el head-to-head se debe a la racha de victorias que Roger acumuló frente al de Tandil, al que le ganó los seis primeros partidos que jugaron, muy diferente al 5-5 que ha deparado las 10 últimas veces que se enfrentaron. Delpo redujo esa brecha gracias a una cosa que cambió hace unos años y que Sebastián Torok reveló en su libro 'El milagro Del Potro'.
El periodista argentino cuenta en el libro que Juan siempre veía a Federer como un número 1 y esa admiración que arrastraba desde juveniles por el suizo le hacía sentirse intimidado a la hora de enfrentarse a él ya que lo tenía situado en un pedestal tan alto que le costaba encontrar la motivación interior necesaria para ir a por todas contra él, deportivamente hablando. Torok explica una situación que se daba de forma recurrente antes de los enfrentamientos entre ambos y para ello, contó con la declaración de Franco Davin, ex-entrenador del tenista argentino.
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"Antes de enfrentar a Juan, nos dimos cuenta que Federer entraba siempre al vestuario cuando ya no quedaba mucha gente y se ponía a hablar con él o a jugar a las cartas y a contar chistes con el grupo", comienza diciendo Davin en el pasaje del libro de Torok. "Al principio, no me llamó la atención pero después empecé a notar que a Juan eso lo relajaba. Le sacaba del foco de querer ganarle. Veía que se ponía a hablar con él y perdía ese fuego interno", continuó diciendo.
"Se ponían a hablar de relojes, ya que comparten el mismo sponsor, de raquetas, de fútbol, de Argentina y de Suiza. Era como tener una charla con un amigo y tras eso, Juan no entraba a cancha con el cuchillo entre los dientes", seguía. Con intención o no, el resultado de esa charla siempre tenía un impacto negativo en Juan Martín que de 2007 a 2009 acumuló seis derrotas en seis partidos ante Roger, sin poder ganarle ni un set hasta el sexto partido, en aquella mítica semifinal en Roland Garros. Fue entonces cuando Davin y Martiniano Orazi, su preparador, hablaron con el de Tandil para que cambiara eso si quería tener oportunidades de ganar a Federer la próxima vez.
"Le dijimos: 'Juan, olvídate. A éste hay que ganarle'", aseguró Davin. "Le pedimos que no prestara atención. Que con respeto, se levantara del lugar y se fuera para otro lado", añadía por su parte Orazi en el libro. Ése fue el primer paso que necesitó dar Del Potro para empezar a ver a Roger de otra forma. Davin incluso remarcó una situación curiosa que se daba en los calentamientos, minutos antes de que comenzara el partido. "Federer trataba sutilmente de intimidarle en la entrada en calor. Golpeaba unas pocas pelotas de fondo y luego se iba inmediatamente a volear, para que Delpo no tomara ritmo. Esas cosas no las hacía contra otros que sabía que no podría perder, pero contra Juan sí", explicaba Davin.
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Puede que aquello le sirviera a Juan para darle la vuelta a la tortilla y es que es cierto que muchos jugadores que han crecido idolatrando a otros, a la hora de enfrentarse en la pista han sentido esos nervios de tener al otro lado de la red a ese tenista que siempre veían a través de la televisión y no han mostrado el nivel que tenían. Tras su victoria el pasado domingo en la final de Indian Wells, Del Potro puede decir que es uno de los pocos que tiene un cara a cara favorable frente a Federer en finales ya que dejó el enfrentamiento histórico en 4-2, demostrando que hace tiempo que le perdió el miedo dentro del profundo respeto que le tiene al suizo.

