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El momento de Coric

Alejandro Arroyo - 14 mar 2018 | 15:03

Borna Coric espera con paciencia y trabajo el momento de su explosión definitiva. Sus golpes cada vez están más preparados para la élite.

El circuito ha abierto sus puertas desde que las lesiones de determinados líderes han levantado según que tapones. En esta nueva realidad, el orden establecido, en todos sus escalones, busca afianzarse y configurarse semana a semana, y son muchos los jugadores que están cambiando su estatus, sumando sus mejores rankings históricos, elevando sus techos y encontrando oportunidades en su día a día. Uno de ellos es Borna Coric, quien sigue buscando ese punto de partida que lo catapulte de manera definitiva. Y en Indian Wells se está dando el contexto.

La progresión del croata, después de quedarse estancado, está quedando demostrada en el Masters 1000 californiano. Coric nació con unas cualidades físicas y técnicas que delimitaban sus posibilidades. Su mentalidad para trabajar y cubrir pista era su esencia, con un revés muy consistente, tanto en parado como desplazado, pero con una derecha ciertamente débil, que tenía que hacer progresar si quería instalarse entre los mejores. Junto a la calidad de sus golpes, el croata debí trabajar una actitud frente a la pelota, una predisposición por sumar fluidez y velocidad a todo su arsenal.

A pocas horas de chocar con Taylor Fritz en los octavos de final de Indian Wells, Coric atraviesa un momento dulce. Su temporada va en ascenso tras caer ante Millman en primera ronda de Australia. Tras ceder nueve juegos en tres partidos en el primer Masters 1000 del año, sus argumentos parecen preparados para recoger los frutos de lo invertido. Su discurso, además, recoge su sentir positivo y creciente.

"Ya estaba subiendo el nivel en los últimos días, pero hoy hasta 6-1 3-0 (ante Bautista) quizás jugué el mejor tenis de mi vida. Intenté ser agresivo y presionarlo, pero no cometí errores". En ese proceso está siendo muy importante Ricardo Piatti, exentrenador de Gasquet, Ljubicic y Raonic.

"Tenía que cambiar casi por completo a mi equipo. Hablé mucho con mi entrenador Riccardo antes de comenzar a colaborar y tuvimos una buena sintonía. Trabajamos en equipo, no creo que haya un entrenador en jefe (también colabora con el propio Ljubicic). Si hay una decisión que tomar, veamos quién tiene la mejor idea. Iván controla todo y lo hace desde diferentes ángulos, para darme los consejos correctos y ver si estoy en el camino correcto".

Por último, como es habitual en él, Coric pone los pies en la tierra. "No hay magia. Estoy jugando bien, sí, pero eso no significa que estaré en el top 10 en unos meses. Se necesitan tres o cuatro años de trabajo para convertirse en uno de los 10 mejores y este es mi objetivo. Cuando tenía 18 años era el 33 ATP, pero ciertamente no era mi nivel. Definitivamente soy un mejor jugador ahora que entonces".