Es evidente que el mejor Fernando Verdasco en territorio Grand Slam se ha visto siempre en Australia y 2018 parece subrayar dicha circunstancia. El madrileño cuajó un gran partido en su debut en Melbourne para derrotar a su compatriota Roberto Bautista Agut en tres mangas y poco más de dos horas de duración (6-1 7-5 7-5). La consistencia, la lectura táctica del choque y los problemas de Bautista para aprovechar sus oportunidades decantaron un encuentro que empezó con amplias diferencias en el marcador.
Y es que el castellonense arrancó a remolque, con un Verdasco activo, decidido a marcar el ritmo del choque con sus golpes definitivos. No sería así durante todo el partido pero sí que construyó sus primeras ventajas en el marcador de esta manera. Muy concentrado para atacar bolas cortas y llegar siempre a tiempo cuando Rober decidía abrir la pista con velocidad, Verdasco ofreció esa versión que lo catapulta a un nivel diferente. Garantizando continuidad en defensa, decisión en ataque y calma para influir en las dudas mentales del oponente, su calidad marca la diferencia.
A Bautista le costaba mucho imponerse con su derecha, y cuando lograba un ritmo de pelota propio del mejor Rober, Verdasco solía responder con una formidable solidez desde los dos lados de la cancha. El tema se fue fraguando, hacia los intereses del madrileño, de revés a revés. Así sumó Rober muchos errores, no pudo dominar la pista y cerrar puntos más arriba. Tanto con el cortado como con el liftado, Verdasco daba un uso muy inteligente a sus ángulos, sacando de pista a un Bautista que no tenía cómo responder: su servicio no hacía daño ante un enorme restador como es Fernando.

El caso es que Bautista tuvo break en la segunda y tercera manga, pero los consiguió demasiado pronto, y mentalmente no fue el día de Roberto. Verdasco fue paciente y esperó su oportunidad, primero para romper con 5-4 y saque, igualar a cinco y asestar un tremendo golpe al choque cuando rompió al siguiente turnó y cerró el parcial por 7-5. Bautista, negado y obcecado, con multitud de errores, tanto de precisión como de selección, abriendo paralelos a destiempo, con cierta desesperación, remaba sin mover agua.
En el último set, Verdasco siguió labrándose cada punto, con una mentalidad y una predisposición para el punto largo mucho más preparadas que Rober, que no supo sacar rentabilidad a un rapidísima pista. Fernando, pletórico de confianza, sacó el martillo que tiene por drive y conectó dos ganadores paralelos absolutamente determinantes para cerrar el partido, demostrando que su tenis siempre se muestra sólido, venenoso y vigente cuando se juega al tenis en Melbourne Park.

