París no era la última parada de Jack Sock en este 2017 para el recuerdo. El tenista de Lincoln, después de capturar su primera corona de Masters 1000, puso rumbo a Londres para disputar sus primeras Nitto ATP Finals y no precisamente para pasearse por los vestuarios ni fotografiar la ciudad. El americano selló este jueves su pase a semifinales, recogiendo el legado de su compatriota Andy Roddick en 2007. Un bombazo que dejaba en fuera de juego a Alexander Zverev y que sitúa al estadounidense como el gran tapado de esta edición.
“Lo primero de todo, nada de esto sería posible sin toda esa gente que se acerca al estadio y ofrece su apoyo, quería darles las gracias. Ha sido un partido muy abierto, como una montaña rusa, varios puntos de break a favor de cada uno con un primer set que me he llevado por fortuna y luego él ha respondido jugando realmente bien en el segundo. El tercer parcial se ha puesto muy duro pero creo que he dominado en los momentos importantes. La vida me ha cambiado en estas últimas semanas porque he creído en mí y he seguido luchando, aquí está el resultado”, celebró Sock en la señal de TennisTV.
La cuestión es que hoy todo el mundo veía fuera a Jack, pero Jack será el hombre que salte a pista el sábado en busca de la gran final. “Grigor practica un tenis increíble, no descubro nada. Ya le vimos la manera en la que ganó su último partido, casi impracticable. Su temporada 2017 ha sido sencillamente alucinante, así que saldré a pista e intentaré hacerlo lo mejor que sé para lograr la victoria. Hemos jugado en numerosas ocasiones en el pasado y por suerte he podido jugar bien en todas ellas, aunque ya sabemos que cada partido es diferente al anterior”, recordó el tenistas de USA.
“Jamás pensé en llegar a clasificarme para un torneo como éste, pero en fin, uno nunca sabe lo que puede pasar. Ya desde el inicio de temporada tuve unos torneos muy buenos, después bajé un poco el nivel porque puse demasiada presión en mí mismo. Estaba un poco deprimido, como si no estuviera en el lugar que quisiera estar, hasta que de repente he vuelto a divertirme. Siento un tremendo orgullo por mí y por mi país, ahora espero que no tengan que pasar otros diez para ver a un estadounidense en semifinales de una Copa de Maestros”, valoró con una sonrisa.

