Sin contemplaciones, sin piedad y obviamente sin aspavientos. Así logró Roger Federer su primera victoria en esta Nitto ATP Finals, tras dar una lección de tenis a un sólido y arriesgado Jack Sock. El tenista estadounidense es un jugador muy carismático donde los haya, y al que aún le dura esas buenas sensaciones encontradas hace un par de semanas en París-Bercy.
Pero en Londres todo es distinto. Federer está decidido a finalizar el año por todo lo alto, y viene crecido tras obtener el título de Basilea hace aproximadamente un mes. De esta manera, el suizo se postula como el máximo favorito de cara a la Copa de Maestros, y concluir este año como el mejor de su carrera, ya sea por resultados y por nivel de juego.
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El encuentro comenzó como más le gusta a Roger Federer: fiabilidad máxima al servicio y disfrutando de oportunidades para romper el servicio de su rival. Y a un jugador como el helvético no se le pueden conceder oportunidades así de fácil, porque tarde o temprano lo acabas pagando. Sock comenzó muy nervioso, y es que el escenario y el rival imponían mucho. En el primer juego del primer set, el tenista de Basilea consiguió romper el servicio del norteamericano, colocándose 1-0 en el marcador y saque para encarrilar la manga.
Un tenista acostumbrado a ganar como Roger Federer no desaprovechó esa oportunidad y, manteniendo de manera sólida su servicio, impidió que su rival lograra igualar el partido, cerrando el primer parcial con un contundente 6-4 que invitaba a pensar en un segundo set muy cómodo para el número dos del mundo. Pero nada más lejos de la realidad.
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Jack Sock comenzó el segundo parcial con las mismas sensaciones con las que acabó en el primero, mostrando seguridad con el servicio e intentando presionar un poco a su rival para que cometiese algún que otro fallo, consciente de que sólo así podía derrotar a un tenista de la talla de Roger Federer. Sin embargo, el suizo no titubeó en ningún momento y mantuvo la igualdad durante la mayor parte del set.
El partido fue aumentando el nivel de emoción en cada juego, pues ninguno de los dos tenistas retrocedía, y ambos conseguían ir ganando sus juegos al servicio. Al final, la mayor experiencia en ese tipo de situaciones favoreció a Roger Federer, que acabó adjudicándose la segunda manga en un intenso desempate, con un parcial de 7-6 (4).

