Emociona ver a una mujer que lo ha ganado todo y nada tiene que demostrar, ni a sí misma ni a lo demás, fajarse contra jovencitas que apenas habían nacido cuando ella era ya profesional. Venus Williams homenajea al tenis en cada partido que disputa, en cada golpe que ejecuta y en cada sonrisa que lanza tras vencer. La maestra dio una lección de tenis y de vida a una Garbiñe Muguruza que sigue sin poder desembarazarse de ese "san benito" que le acompaña; la falta de actitud y clarividencia en duelos en los que parece destinada a la victoria.
Que una mujer de 37 años disputa un encuentro de más de 3 horas y media de duración y con menos de dos días para descansar salte a pista y se imponga a un diamante en bruto, como es la española, no deja de sorprender y admirar a partes iguales. La estadounidense agranda su leyenda con esta clasificación totalmente merecida para semifinales del WTA Finals 2017 Singapur. Supo gestionar las emociones mucho mejor que Muguruza, con constantes ventajas en el marcador desaprovechadas con el servicio.
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Poco hay que reprochar técnica y tácticamente a Garbiñe. No le resulta fácil medirse a pegadoras como Venus, como si estuviera desorientada ante la posibilidad de no llevar ella las riendas del encuentro. Juega algo más conservadora, pierde chispa e intensidad de piernas y comete errores. Aún y así, el partido fue un duelo de poder a poder que se definió por detalles, esos que diferencian a las grandes jugadoras de los mitos.
Y es que Garbiñe gozó de break a favor en las dos mangas. Sin embargo, no encontró las variaciones en el saque necesarias para sacar a la mayor de la saga de su zona de confort, y certificar su ventaja. Tan solo en una ocasión pudo confirmar la rotura cosechada, de las cuatro que logró, y fue en el 3-1 del segundo parcial. Su entrenador la reclamó un cambio de actitud, una mirada de fiereza, un grito de rabia que no llegó. Se ha visto poco receptiva en la pista a Muguruza, que ofreció una apatía alarmante frente a Pliskova y hoy pareció incapaz de mostrar sus ganas por vencer.
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Duro varapalo para la española, que cierra un año brillante con sensaciones algo grises. Garbiñe Muguruza ha de seguir trabajando en su lenguaje corporal y actitud en la pista, con el objetivo de que no afecten a su intensidad y claridad de ideas. Por su parte, Venus Williams sigue haciendo historia y muestra que la pasión por su deporte es el mejor instrumento para perpetuarse en la gloria. Ya es semifinalista del WTA Finals 2017 Singapur.

