Con sólo 1,70 metros de altura (aunque él dice que incluso mide menos), Diego Schwartzman está demostrando a todo el mundo que si se trabaja, se pueden lograr muchas cosas importantes en la vida. A pesar de las desventajas que su altura le da, el Peque está siendo uno de los mejores tenistas del año y no deja de sorprender a todos por sus actuaciones. Tras ganar a un ex-campeón del torneo como Marin Cilic, pisa por primera vez en su carrera los octavos de un grande. Vive un momento único y especial.
"Al final del partido me puse un poco nervioso", analiza el de Buenos Aires para la prensa acreditada. "Con 5-4, cuando tenía sólo un break, empecé a sentir nervios y mi cuerpo estuvo muy tenso en ese último game pero estoy feliz de haber podido ganar", continúa diciendo Diego, que hoy rompió muchísimas veces el saque a alguien tan complicado como el croata. "He mejorado el resto. En los entrenamientos, siempre me quedo cinco o diez minutos más restando. Sé que con mi saque no es fácil y necesito restar bien en cada partido", explica.
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Él no es Next Gen, aunque está empezando a explotar en el circuito. "Hay muchos chicos jóvenes que están jugando un tenis increíble. Shapovalov, Zverev, Coric, Thiem... yo soy un poco más viejo que ellos, pero intento mejorar cada año (ríe). A veces juegas mejor a esa edad o con 25 o 26. Con los años, yo estoy jugando mejor", confiesa.
El Peque es un gran ejemplo para muchos chicos que pueden llegar a pensar que la altura es todo en el tenis actual. "Espero que la gente entienda que el tenis es para todo el mundo, no sólo para los altos. A veces, ayuda el ser alto porque puedes sacar muy rápido y desde el fondo puedes pegarle más fuerte porque sus brazos son más grandes que los míos. Pero yo siempre fui así y siempre intenté mejorar mi tenis sin pensar en eso", revela.
Para concluir, Diego cuenta qué siente al estar por primera vez en una ronda como los octavos del US Open. "Estoy un poco sorprendido pero en las últimas semanas venía jugando bien. Ya hice tercera ronda en París y cuartos de final en Montreal. Creo que mi confianza está creciendo y pienso que puedo ganar cada partido", sentencia.

