Durante la celebración del torneo del Conde de Godó de Barcelona, desde las redes sociales y en otros círculos había una comidilla general sobre las azafatas, las recogepelotas y la vestimenta que debían llevar. A pesar del frío y la humedad que hacía en Barcelona, las chicas tenían que llevar ropa corta durante las horas en las que se disputaban los partidos. Raquel Muñoz, una de las azafatas de Schweppes que servía como paragüera, ha alzado la voz en El Confidencial y ha denunciado el trato que ha recibido ella y todas sus compañeras.
"Lo que ha sucedido es indignante y denigrante", comenta Raquel, que es estudiante de periodismo y desde hace 3 años trabaja como azafata para pagarse sus gastos y no depender de su familia. "Hacía frío y lo avisamos el primer día, que no podíamos trabajar así, y nos contestaron que si seguíamos quejándonos, nos echaban a todas y contrataban a otras ocho. No dejaban ponernos ni medias", agrega.
Raquel explica que dos de sus compañeras enfermaron por el frío y tuvieron que darse de baja. Fue entonces cuando les dejaron una chaqueta negra, aunque con condiciones. "Sólo podíamos llevarla durante el partido ya que no se veía el logo de la marca. Sé que nos habían contratado para ser objetos, complementos decorativos, para llevar el paraguas y proteger a los tenistas del sol, pero en mis tres años de azafata nunca había tenido una experiencia así tan negativa, donde no tienen en cuenta tu salud. Esto ha sido indigno", denuncia.

Foto: El Confidencial
Lo peor, ocurría en los partidos nocturnos, con cuatro grados. "Me eché a llorar. Estábamos congeladas y no sentíamos los pies. Nos pusimos una toalla porque no sentíamos los dedos y nos llevamos una bronca. Nos dijeron que nos habían contratado con un vestuario y que dejáramos de quejarnos", cuenta Raquel. Su compañera, en Catalunya Radio, aseguraba que trabajó esa noche "con migraña y fiebre". "Te castañeaban los dientes y luego tenías que pedir perdón y todo", señalaba su compañera.
"Me han dicho en la agencia que no me van a llamar más y me parece genial, no quiero volver a trabajar con ellos", asegura Raquel. "Otra, sin embargo, me ha llamado y me ha ofrecido trabajo, a la vez que me ha felicitado por reivindicar mis derechos. Hay unos límites. Acepto ser objeto, pero hasta un punto. Estaría bien también que los deportistas tomaran partido y se dieran cuenta de lo que sucede alrededor. Si hago esto público es para que no suceda más", sentencia.
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Quienes también llevaban ropa muy corta eran las recogepelotas. En las redes sociales se comentaba que a muchas "se les veía el culo" continuamente, con esa falda tan pequeña, a pesar del frío que hacía, aunque ellas en ciertas horas sí les dejaban usar una sudadera en la parte de arriba. Por parte de las recogepelotas, no se ha recogido ningún tipo de denuncia como la de Raquel.
Después de todo el revuelo que se ha armado, la organización del Godó ha tenido que salir a pedir disculpas públicamente en un comunicado. Justifican que ellos han procedido correctamente desde el desconocimiento de la situación y que siempre han procurado "el bienestar de las personas" que formaron parte del evento.

