Tras una de las derrotas más inesperadas de su carrera, Roger Federer no quiso esperar demasiado para pasar por rueda de prensa. Sin tiempo para hablar de ello con su entrenador y admitiendo estar digiriendo en la propia comparecencia una derrota que calificó como "dura", el suizo se mostró algo confuso por lo ocurrido, habiendo tenido el partido prácticamente ganado en multitud de momentos.
"No sé por dónde empezar, en realidad", dijo Federer nada más comenzar la rueda de prensa. "Tenía mis posibilidades. De alguna manera debería haber cerrado el partido. Ahora podríamos estar hablando de otra cosa. Es difícil juzgar esto porque podría haber ganado en dos sets y estar ya casi durmiendo y pensando en el partido ante Pouille. Pero ahora aquí estoy explicando lo que no salió bien".
El helvético reconoció que no tener enfrentamientos previos con Donskoy influyó en el encuentro. "Yo no sabía nada de Donskoy. Simplemente no sabían cuáles eran sus patrones. No sabía qué tipo de juego y preferencias tiene en la pista. Si es normal que pegue un gran golpe de derecha a la línea, si va a hacer grandes puntos en momentos importantes o no. Todo esto me hizo estar muy tenso y no pude jugar libremente, lo cual es bastante sorprendente, teniendo en cuenta la forma en la que jugué en Australia."
Aunque reconoció la dureza de la derrota, Federer quiso apartar la posible negatividad de la derrota. "Está claro que puedo ser bastante negativo sobre ello, pero no lo haré. Fue una dura derrota. claro. Donskoy lo hizo bien, como he dicho. Es evidente que me hubiera gustado hacerlo mucho mejor aquí esta semana. En la primera ronda era yo. Hoy no fui yo, en realidad. Es esa sensación de que se te escurre todo tu juego".
Preguntado por último sobre si pudo hablar con Luthi sobre el partido, Roger admitió estar sirviéndose de las preguntas para asimilarlo. "No tuvimos tiempo para hablar con mi entrenador todavía. Sólo estoy tratando de digerir la derrota hablando con usted acerca de lo que ha pasado".

