El apellido Coria ha estado siempre ligado a ese mago, a ese menudo jugador de Venado Tuerto que con su tenis aguerrido, constante, brillante en ocasiones y muy versátil encandiló a muchísimos aficionados hace ya una década. Años después de su retirada, Guillermo puede ver como su hermano pequeño de 24 años, Federico, lucha y trepa por el ranking ATP con el afán de acercarse aunque sea a todo lo logrado por él. Instalado en la posición 247º del mundo, Federico Coria fue el 'sparring' del equipo argentino de Copa Davis ante Italia en el Parque Sarmiento de Buenos Aires. La Nación estuvo con él y le entrevistó donde contó muchas cosas de su carrera y su relación con uno de los mejores jugadores argentinos de la historia, y su hermano.
Es fácil imaginarse lo duro que pudo ser para el joven Federico el tener que soportar ese apellido a sus espaldas e intentar mantener alto un pabellón que Guillermo había dejado muy arriba. "De chico, fue algo que me costó mucho", cuenta Federico Coria. "Crecí viéndole por la tele. Venía muy pocas veces por casa y representaba todo lo que yo quería ser, lo veía ganar casi todas las semanas. Me hubiera gustado tenerlo más en casa, pero se dió así", relata el argentino. "Cuando empecé a jugar al tenis, la gente y los organizadores de los torneos esperaban ver a mi hermano y no a mí; yo tenía 15 años y él estaba en la cima. Se hacía difícil levantar la cabeza dentro de la cancha. En lo personal era complicado ser el hermano de alguien tan popular", admite Federico, que en algún momento, empezó a vislumbrar esa relación fraternal con Guillermo Coria como algo que podía ser beneficioso y no solo como una losa.
"Cuando creces, le das la vuelta a las cosas y vas comprendiendo que todo es positivo. A veces la gente es cruel y te hace agchar la cabeza, comparándote de mala manera y te va bajando la autoestima", cuenta un Federico Coria que echa mucho de menos algo. "Mi hermano después dejó de jugar. Hubiera dado lo que sea por compartir con él algún torneo, algún dobles con alguna invitación especial, porque por edad hubiéramos podido (Guillermo tiene ahora 35 años)", dice. Y es que se le llena el espíritu de orgullo con su hermano. "Siempre se había mencionado lo de la carga que llevaba encima, pero el estar en cualquier lado y que me preguntan si soy el hermano de Coria, algo que antes podía molestar ahora me llena de orgullo", reconoce.

Destaca lo que más le ha transmitido su hermano siempre: "El mensaje que siempre me ha dado es que no de vueltas a las cosas para estar tranquilo al día siguiente. Que me quede con la idea de que lo intenté y de que no dejé nada adentro porque no se puede retroceder en el tiempo", recuerda Fede Coria.
Un Federico Coria que prácticamente toca ahora su mejor clasificación. Buscando seguir creciendo en los torneos Challenger y meterse en algún ATP. Y sobre todo, disfrutando de la fiesta de la Copa Davis y siendo partícipe de la primera eliminatoria de la albiceleste como campeona de la competición, siendo 'sparring' en Buenos Aires ante Italia. "Ha supuesto una motivación muy importante para mi carrera, me ha llegado en un buen momento. Eso y jugar el Mundial Sub 14 es lo mejor que me ha pasado. Los chicos me trataron como un jugador más. Pude presenciar cómo trabajan, la presión que tienen por jugar, el jugar de local. Estaré siempre agradecido", confiesa.
Federico Coria forma parte de una generación de tenistas argentinos que está luchando lo indecible por salir a la flote y quitarse el pesado lastre de suceder a le generación de oro de principios de siglo. "Yo formo parte de una camada muy buena, los nacidos en 1992. Los Schwartzman, Velotti, Kicker, Collarini, Argüello... Algunos por fortaleza mental y maduración, subieron más rápido. Yo tuve que remar más de lo esperado, ahora intentaré afianzarme en los torneos Challengers", cuenta Federico Coria que tira sus grandes sueños para el futuro.
"Mi gran sueño es jugar la Copa Davis. Representar a tu país es algo que motiva mucho. Deber ser muy grande estar ahí y jugar delante de toda esa hinchada. Me gustaría también entrar en el top 100 y ganar el torneo de Buenos Aires", admite.

