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Motivarse cuando ya lo has ganado todo
Cuántas veces habremos escuchado eso de "lo complicado no es llegar, es mantenerse", y es que es realmente difícil seguir encontrando la motivación una vez se ganó todo.
Confieso que yo fui uno de los que pensó que cómo era posible que Usain Bolt se quisiera retirar, si era tan superior a sus rivales que podía haber seguido bastantes años más, ganando campeonatos y oros Olímpicos y sumando ganancias a su cuenta bancaria. El otro día leí una entrevista del velocista para El País, y fue entonces cuando lo entendí. "Estoy cansado, ya lo he conseguido todo", afirmaba.
Usain tiene 30 años, justo la edad que va a cumplir Novak Djokovic, y su situación me recordó mucho a la del serbio. Bolt también empezó a entrenarse desde pequeño y ha dominado su deporte durante años, siendo el mejor del mundo, hasta que le llegó la pérdida de motivación. El velocista cuenta que un día le preguntó a Michael Johnson, otro que en su día lo ganó todo, por qué se había retirado. "Me dijo: 'Había conseguido todo, ¿por qué continuar?'. Me parece un argumento válido". Y es que de siempre hemos oído, nosotros los 'terrenales', que lo difícil no era llegar, sino mantenerse, y parece ser que no hay más verdad en el deporte que ésa.

Nosotros desde el sofá vemos las cosas de otra forma y a veces no entendemos la situación real por la que pasa todo deportista. Tirado en un sillón, con nuestra bebida al lado y comiendo patatas fritas de una bolsa es muy fácil pensar que cómo es posible que tal o cual tenista corra tan poco o esté tirando tan mal su derecha, sin pensar si quizá no pudo dormir la noche anterior, si tiene un problema personal que no le permite concentrarse, o simplemente está cansado de levantarse temprano 330 de los 365 días que tiene el año, para ponerse a correr y entrenar y no ver nunca ni a sus parejas ni a su familia. Eso es muy duro y lo que ellos hacen tienen un mérito tremendo.
Los tenistas, sobre todo, son de los que más difícil lo tienen. Es un deporte especial que les hace tener que viajar cada semana a una parte distinta del mundo y tienen muy complicado compaginar su vida familiar con su profesión. Por eso, cuando leí a Bolt decir eso, comprendí que el bajón de Djokovic este año era algo natural. Lo raro hubiera sido que no le hubiera pasado.
Ya ganó Roland Garros. Lo buscó durante años y al fin lo logró. Fue entonces cuando esa pregunta le llegó a su cabeza, esa misma pregunta que antes en la historia llegó a cientos y cientos de grandes deportistas: "¿Y ahora, por qué continuar?" Encontrar la motivación después de haberlo ganado todo debe ser una de las cosas más complicadas de esta profesión. Ya uno no encuentra las mismas ganas de levantarse a las 7 de la mañana para ponerse a entrenar en la pista. No se tiene la misma ilusión para seguir dietas e ir al gimnasio durante un par de horas cada día y continuar con tu preparación. Ya no es lo mismo.

Cuando entrevisté a Roger Rasheed en Madrid, me comentó una cosa que se me quedó marcada. Me dijo que él organizaba un plan para cada uno de sus pupilos. Un plan que debían seguir a rajatabla. Entre varias de las cosas que estaban detalladas en ese plan, estaba el levantarse a las 7 de la mañana cada día para correr durante una hora, entrenar en pista otro par más, ir al gimnasio y seguir una rigurosa dieta de comidas. Él creía que así era la organización y rutina que debía seguir alguien que quería ser número 1. Le pregunté que si sus jugadores lo siguieron y tuvieron éxitos (llegaron todos al top 10), por qué no continuaron. Me dijo que llegados un punto, todos ponían en una balanza qué les convenía más, si hacer todo eso y ser el 6, 7, 8 del mundo y ganar X dinero, o ser el 20 y ganar algo menos pero teniendo más tiempo para ellos mismos. Ya saben qué terminaron eligiendo todos después de muchos meses.
Los bajones históricos de los tenistas tras cumplir 30 no es casualidad. Son muchos años de carrera como para tener la misma rutina que con 20 años, además de lo que el físico lo acusa. Hablamos de Laver, Connors, Lendl, Borg, McEnroe, Becker, Edberg, Sampras, Nadal o Federer. Todos pegaron un bajón llegados esta edad y excepto contadas ocasiones, apenas ninguno ganó varios Grand Slams pasada la treintena. Djokovic entrará en el club del cambio de dígito pronto y, al igual que hicieron todos en su momento, tendrá que plantearse su carrera desde otro punto de vista para motivarse y pelearlo todo.

Bolt admitía que ya no corre ni por el dinero, ni los títulos, ni la fama. Que lo hace por sus fans. Que si corre un año más es como regalo a sus aficionados para que todos puedan verle una última vez más. Algo parecido a como se siente Federer ahora y es que el suizo ha afirmado en alguna ocasión que si no fuera por el cariño que recibe de sus fans, no seguiría motivado para pelear por más títulos.
Lo bueno de Djokovic, y eso él lo sabe, es que a pesar de no entrenar tanto como antes y sin estar lo motivado que lo estaba en 2014 o 2015, su nivel es muy superior al del resto. Tengan en cuenta que en su situación ha sido capaz de llegar a la final del US Open y a la final de la Copa de Maestros. Si vuelve a encontrar la motivación y se propone algún objetivo que le despierte ese fuego interior, el serbio podrá seguir sumando grandes a su saco. Eso sí, tendrá que pelear, al igual que muchos otros grandes deportistas de la historia hicieron en su día, para encontrar la motivación una vez ya lo ganó todo.