"El tenis fue lo único que me hizo sentir que estaba viva"

Kaitlynn Cates narra cómo el tenis sirvió de estímulo para recuperarse de las heridas producidas por los atentados terroristas de Boston, en 2013

Kaitlynn Cates es una chica de 28 años que desde 2013 encontró en el tenis la mejor forma de reparar emocional y físicamente el daño que le ocasionó un atentado terrorista. El 15 de abril de aquel año Kaitlynn asistía como espectadora en la maratón de Boston, día en el que la ciudad celebraba el Día de los Patriotas, cuando la primera de las dos bombas estalló, hiriendo considerablemente el gemelo de su pierna derecha. Desde el momento en que necesitó de varias operaciones y posterior rehabilitación, Kaitlynn sólo pensaba una cosa: jugar al tenis, su verdadera pasión.

"Recuerdo tres cosas de aquel momento. Recuerdo un ruido muy fuerte, no había escuchado nada más ruidoso en mi vida. También recuerdo el olor. En un primer momento pensaba que serían fuegos artificiales pero rápidamente pensé que podía ser el ruido de un explosivo. Y por último, recuerdo el pánico generalizado. Kaitlynn y yo estábamos bastante lejos de repente y sabía que tenía que encontrarla. Tal vez veo demasiada televisión pero de alguna manera sabía que si había estallado una bomba probablemente hubiese otra". Son palabras de su novio, que aún hoy tiene secuelas de audición por la explosión, en un reciente reportaje realizado por Tennis.com.

En el momento del suceso, Kaitlynn pensó en lo peor. "Todos los teléfonos quedaron desconectados, pero no sé por qué el mío funcionaba. Así que, mientras estaba acostada en el suelo, llamé a mi hermana pequeña, Lindsay, y le dije que estaba en mitad de un atentado y que no estaba seguro de que sobreviviría. Llamaba para decirle que los amaba a todos. Eso fue el momento más duro".

Así, después, Cates pasaría 10 días en el hospital mientras los médicos trataban de cerrar sus heridas y realizar injertos de piel en su pierna desgarrada. En total, Kaitlynn fue sometida a diez operaciones diferentes para recuperar y reparar el tejido dañado. En ese momento, Cates canalizó tanto su rehabilitación física como psicológica hacia y desde el tenis, una pasión cultivada desde joven y a la que se agarró todavía más.

Kaytlynn había practicado multitud de deportes en su adolescencia y juventud, formando parte de diferentes equipos y recibiendo clases de tenis para integrarse en el equipo del instituto. Es esa mentalidad relacionada con el deporte lo que le hizo moverse. "La parte mental de ser un atleta es lo que me llevó hacia delante. Todo mi objetivo era utilizar el tenis como terapia. El tenis fue lo único que me hizo sentir que estaba viva. Nunca amé nada igual".

En septiembre de 2014, Cates ya estaba de vuelta en una pista de tenis, esta vez para dar clases a unos estudiantes de la escuela local. Hoy en día juega entre tres y cuatro días a la semana y ayuda como entrenadora asistente voluntaria. Cates afirma que a pesar de la lesión sufrida, su movilidad es mejor que antes. "Mi objetivo es poder competir y enseñar, que es algo con lo que uno se siente maravilloso. Sin duda aquel atentado fue una cosa horrible, pero las pocas cosas bellas que salieron de aquello es en lo que trato de centrarme".

Un año después, Cates quiso correr la maratón de Boston, en recuerdo de lo que a ella y otra mucha gente, con peor suerte, padeció. "Me sentí muy privilegiada de estar corriendo aquel día. Quería asegurarme de que los que no eran tan afortunados como yo fuesen recordados y honrados".

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