Jesse Huta Galung es un tenista holandés de 31 años profesional desde la temporada 2004. Nunca ganó un título ATP, nunca alcanzó una final, ni siquiera suma diez victorias en la élite. Esta temporada no logró firmar ni un solo triunfo al no disputar ningún torneo de la máxima categoría, quizá por eso ha terminado el curso afincado en el 442 de la clasificación. Hasta aquí todo bien, no resulta demasiado atractiva su historia, hasta que descubrimos que este hombre fue compañero de Andy Murray en su etapa más primera en el circuito. Y no solo eso, sino que tiene muchas anécdotas que contar.
"Fue una buena época, la verdad. Yo tenía 17 años de edad, Andy era un poco más joven. Y junto a él y su hermano Jamie convivimos durante un año en un apartamento de Casteldefells. En mi caso, estaba bajo el asesoramiento de Michiel Schapers en España, debido a que en los Países Bajos no podía encontrar compañeros de mi tallas para entrenar”, confiesa Jesse en el diario NOS.

“Aprendí mucho de Andy y Jamie, aunque ellos también me conocen bien. Los conocía desde los torneos juveniles, coincidíamos siempre. Andy se formó en la Academia de Emilio Sánchez Vicario, uno de los mejores tenistas españoles de la historia, y allí practicaba aquel tenis de moda, era muy tenaz”, asegura el holandés, quien llegó a ser número 91 ATP hace dos temporadas.
Todo el mundo tiene a Andy como un tenista constante, trabajador, muy correcto, pero no siempre fue así. “Le recuerdo como un tipo muy perezoso, se metía en la cama y no quería salir. Cada mañana se desayunaba un paquete entero de galletas Oreo u otros productos de este tipo en el supermercado. También recuerdo que se podía pasar horas y horas delante del televisor jugando a la Play Station, concretamente al FIFA. Está claro que era muy diferente a lo que es ahora”, recuerda el de Haarlem.
“Cuando íbamos en coche siempre montaba detrás, por pura pereza a hablar con el conductor. Reconozco que vivía un poco en su propio mundo pero algo que Andy se podía permitir debido al talento que tenía, lo vimos desde el primer momento. Aunque únicamente cuando empezó a trabajar a tiempo completo con un entrenador fue capaz de impulsar de manera importante su carrera”, añade el jugador.

Trece años después, Andy está en un lugar y Jesse en otro, aunque no por ello han perdido el contacto. “Coincidimos el año pasado en Rotterdam y nos pusimos a hablar de algunos recuerdos del pasado. Ya no nos vemos tanto como antes, pero fue divertido. También con su madre, Judy, con la que guardo muy buena relación. Ella solía venir mucho a Barcelona para verle entrenar, es increíble que a estar alturas todavía siga inmersa en el mundo del tenis”.
Es la evolución de una persona, de un carácter despreocupado e infantil hasta uno estrictamente profesional y concienzudo. “Todo lo que ha ganado se lo ha merecido. Conquistó Wimbledon y después el Oro Olímpico. Algunas personas lo ven como un arrogante, pero es la actitud que debe tener, ganar es su única obsesión. Es muy diferente a jugadores como Federer o Nadal, siempre tan correctos en sus actos y declaraciones. Es bueno que haya tipos como Andy dentro del circuito, de lo contrario todo sería mucho más aburrido”, concluye Huta Galung.

