Navratilova: “Nunca pude imaginar que mi adversario estuviera fuera de la pista”

La mítica tenista ganadora de 18 Grand Slams cuenta su dura experiencia con el cáncer de mama que padeció en 2010. Fue todo un ejemplo de lucha también fuera del tenis.

Rubén Pérez Serrano | 19 Oct 2016 | 23.36
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Emotivo testimonio el de una de las más grandes tenistas de la historia como es Martina Navratilova. Una jugadora que marcó una época en este deporte y que tuvo que enfrentarse a un rival mucho más peligroso que todos los que anteriormente tuvo que enfrentar: El cáncer de mama. La checa de nacimiento cuenta cómo vivió aquellos meses tan duros para ella, un día después de cumplir su 60º cumpleaños.

Fue un 24 de febrero de 2010 cuando Navratilova sintió que le cambiaba la vida. No al estilo de ganar Wimbledon o proclamarse número uno. De una manera mucho más dramática y evidentemente, para mal. Le habían diagnosticado un cáncer de mama no invasivo que por suerte para ella, no se extendió al tejido mamario. “Nunca olvidas el día que te cambia la vida”, relata la nacionalizada desde hace muchos años estadounidense como recoge marca.com. Martina reconoce que se derrumbó cuando supo la noticia, encontrándose sola en casa. “Habían pasado cuatro años desde la última revisión. A pesar de que me mantenía en forma y comía bien, me tuvo que pasar a mí. Tuve suerte de que me lo detectaran a tiempo. De haber pasado otro año, podría haberse complicado mucho la situación”, recuerda. “Sentía que tenía el control de mi cuerpo y de mi vida pero de repente, vino esto que se me escapaba a mi alcance”.

Y es que un problema como el suyo afecta a casi 70.000 mujeres solo en Estados Unidos. Por lo que Martina Navratilova volvió a convertirse en un símbolo de lucha y superación, pero esta vez lejos de las pistas. La mítica zurda, a pesar de haber conocido esa terrible noticia solo un mes antes, estaba jugando una exhibición delante de miles de personas en Indian Wells con motivos benéficos por Haití. Poco después, el 15 de marzo, se le extirpaba el nódulo cancerígeno del pecho izquierdo. Publicitó enormemente su lucha por diversas televisiones, sabedora de lo importante que era su caso como apoyo a esa cruenta batalla contra el cáncer de mamá, y en general, cualquier tipología de cáncer.

Navratilova no entendía por qué a ella. Porque a ella le tuve que suceder. “Me encontraba tan en forma que me resultaba imposible que me fuera a pasar esto a mí”, reconoce la ex tenista, que con casi 50 años ganaba el dobles mixto del US Open junto a Bob Bryan en 2006. Admite que había dejado muy lado eso de hacerse controles. La muerte fue algo que pudo planear sobre ella, pero durante esas fatídicas semanas se lo supo tomar con humor. “Lo primero en lo que pensé fue que iba a perder una teta y después el pelo, que no me queda mucho”, cuenta. “Fue una patada en el culo. Yo me tuve que enfrentar a Chris Evert Lloyd, a Steffi Graf, a Monica Seles y a las Williams en dobles. Nunca pude imaginar que mi adversario estaba fuera de la pista”, relata.

Lo peor para ella, más que la propia noticia de que tenía un cáncer, fue el período de irradiación para eliminar las células cancerígenas de su cuerpo. “Me sentía muy débil. Resultó más duro de lo que podía imaginarme. Era como si un vampiro me estuviera chupando la sangre un día y otro y otro”, se sincera Martina que admite que antes de padecer esta enfermedad no había hablado nunca del tema. Una nueva perspectiva de la vida se le había abierto a la gran campeona de los 80 y parte de los 90.

Si ya de por sí Navratilova llevaba buenos hábitos de vida, más aún después de lo vivido en ese maldito 2010. “Dejé el café, me siento mucho mejor así, he probado con el surf, aunque me sigo cayendo”, cuenta una Navratilova que ha dejado atrás esa experiencia para centrarse de nuevo en ser embajadora del tenis y además, en probar como entrenadora como sucedió este año con la polaca Agnieszka Radwanska. La colaboración, eso sí, no fructificó. “Subestimé el tiempo que se tardaría en hacer de esto una situación buena para ella y para mí”, reconoce.

Navratilova ha podido hablar además del estado del tenis americano, que cree que no tiene un futuro demasiado esplendoroso en estos momentos. “No hay una nueva generación por ningún sitio. Está Serena y luego el resto. No es un problema solo achacable a Estados Unidos ya que los campeones nacen más que se hacen”, confiesa Martina.